Rusia está acelerando su expansión en el sector halal. En cinco años, las exportaciones halal del país han aumentado un 86%, alcanzando los 388 millones de dólares en 2025. La mayor parte de este crecimiento se debe a las aves de corral, con exportaciones por valor de 252 millones de dólares este año, principalmente a Arabia Saudí, los Emiratos Árabes Unidos e Irán.
Si bien Riad sigue siendo, con diferencia, el mayor mercado —absorbiendo el 76% de las exportaciones halal rusas—, Moscú busca ahora reducir esta dependencia abriendo nuevos mercados. Por ello, Rusia está intensificando sus iniciativas en el Sudeste Asiático y el Norte de África: Malasia recibió recientemente su primer envío de pavo halal ruso, mientras que las exportaciones a Jordania, Kuwait, Turquía y Egipto están experimentando un fuerte crecimiento. Además de las aves de corral, los fabricantes rusos también se centran en los productos lácteos halal. Para Moscú, este mercado representa un motor de crecimiento estratégico, especialmente dado que el consumo de alimentos en los países musulmanes podría alcanzar los 1,9 billones de dólares en 2028.
En este contexto, la agencia rusa de calidad Roskashestvo y la organización empresarial Opora Russia han firmado un acuerdo trienal para fortalecer los estándares halal y apoyar a las pymes rusas en sus esfuerzos de exportación. Este avance ruso ilustra la transformación del concepto halal en una verdadera cuestión geoeconómica. Ante las sanciones occidentales y la reconfiguración del comercio mundial, Moscú busca consolidar su posición en los mercados musulmanes centrándose en una oferta competitiva y certificada. Sin embargo, esta estrategia sigue siendo frágil: la fuerte dependencia del sector del mercado saudí aún lo expone a fluctuaciones diplomáticas y regulatorias en el Golfo. Por lo tanto, la diversificación hacia Asia y África se presenta tanto como una oportunidad comercial como una necesidad estratégica para asegurar el crecimiento del sector.