Alimentos de la Sunnah: qué comía el Profeta Muhammad y qué dicen los hadices

Al Profeta Muhammad (PB) le gustaban una serie de alimentos que son conocidos por sus propiedades y sus cualidades y que vienen mencionados en los hadices

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alimentos Sunnah
Alimentos preferidos por el Profeta Muhammad

Respuesta breve: los alimentos que la tradición islámica vincula al Profeta Muhammad (ﷺ) son, principalmente, los dátiles, la miel, el aceite de oliva, la leche, la cebada, el vinagre, la mantequilla y el comino negro. Varios de ellos aparecen también en el Corán. Su dieta era sencilla y de base mayoritariamente vegetal: pan de cebada, dátiles, aceite, leche, frutas y verduras de temporada, con carne de forma ocasional y no diaria. 🌿

Antes de repasarlos uno por uno conviene precisar algo, porque determina cómo debe leerse todo lo que sigue: estos son alimentos honrados por la tradición, no medicamentos. Los hadices que los mencionan son textos religiosos, no prescripciones clínicas, y ninguno sustituye la atención médica profesional. Lo explicamos con más detalle en el siguiente apartado.

Hecha esa salvedad, hay mucho que contar. Veremos las referencias exactas de cada hadiz, distinguiremos los auténticos de los que los especialistas consideran débiles, y recuperaremos el alimento más emblemático de todos, que con frecuencia se omite en estas listas.

Qué son los alimentos de la Sunnah

Se conoce como alimentos de la Sunnah o alimentos proféticos a aquellos que ocupan un lugar destacado en la tradición islámica, bien porque aparecen mencionados en el Corán, bien porque los hadices auténticos recogen que el Profeta (ﷺ) los consumía o los recomendaba.

Una distinción importante

Existe una diferencia que conviene tener clara desde el principio. Una cosa es la Sunnah alimentaria, es decir, lo que consta que el Profeta comía o apreciaba, y otra distinta es la llamada medicina profética (tibb nabawi), un género literario posterior que recopila consejos de salud atribuidos a los hadices.

Los sabios musulmanes han debatido durante siglos si esos consejos constituyen revelación vinculante o reflejan el conocimiento médico y las costumbres de la Arabia del siglo VII. La postura mayoritaria entre los estudiosos contemporáneos es que se trata de orientaciones valiosas espiritual y culturalmente, pero que no sustituyen a la medicina basada en la evidencia.

Por eso en este artículo presentamos cada alimento con su referencia textual y, cuando procede, con la valoración que los especialistas en hadiz hacen de su cadena de transmisión. Nos parece más útil y más honesto que ofrecer una lista de propiedades curativas sin fundamento.

Los dátiles: el alimento profético por excelencia

Empezamos por el que suele faltar en estas recopilaciones, pese a ser el más documentado de todos.

La palmera datilera se menciona en el Corán más veces que ningún otro árbol frutal, más de una veintena. Y en la sura Mariam, los dátiles son el alimento que Allah proporciona a Mariam tras el nacimiento de Isa:

«Sacude hacia ti el tronco de la palmera y caerán sobre ti dátiles frescos y maduros».

Corán, Mariam 19:25

Los hadices confirman que eran un alimento diario en la vida del Profeta (ﷺ) y que con ellos rompía el ayuno, costumbre que los musulmanes mantienen hoy en Ramadán.

Los dátiles Ajwa

Hay una variedad que recibe una mención específica, algo excepcional: ningún otro alimento aparece nombrado por su variedad concreta en las narraciones auténticas.

«Quien coma siete dátiles Ajwa cada mañana, no le perjudicarán ese día ni el veneno ni la magia».

Sahih al-Bujari 5445 y Sahih Muslim 2047

Dos precisiones que los sabios clásicos han subrayado. La primera: la mayoría entiende que se refiere específicamente a los dátiles Ajwa de Medina, no a cualquier dátil. La segunda: se trata de una protección de carácter espiritual descrita en un texto religioso, no de una propiedad farmacológica comprobable. Presentarlo como un antídoto sería tergiversar tanto el hadiz como la ciencia.

Nutricionalmente, los dátiles son una fuente concentrada de azúcares naturales, fibra, potasio y magnesio, lo que explica su eficacia para recuperar energía tras el ayuno.

La miel

La miel tiene el raro privilegio de aparecer tanto en el Corán como en los hadices. La sura An-Nahl (Las Abejas) dice de ella que de los vientres de las abejas sale una bebida de diversos colores en la que hay curación para los hombres (16:69).

En cuanto a los hadices, Aisha (que Allah esté complacido con ella) transmitió que al Mensajero de Allah (ﷺ) le gustaba la miel, según recogen Bujari y Muslim.

El relato más citado es el que narra Abu Said al-Judri. Un hombre acudió al Profeta (ﷺ) y le dijo:

«Mi hermano tiene dolor de vientre». Él respondió: «Dale miel». El hombre volvió una segunda vez y recibió la misma indicación. Cuando regresó diciendo que ya lo había hecho, el Profeta (ﷺ) dijo: «Allah ha dicho la verdad y el vientre de tu hermano ha mentido. Dale miel». El hombre siguió dándole miel y su hermano se recuperó.

Sahih al-Bujari y Sahih Muslim

Es un hadiz auténtico y de gran belleza narrativa. Conviene, eso sí, no extraer de él conclusiones médicas generales: describe un caso concreto, y ningún sabio clásico lo interpretó como que la miel cure cualquier dolencia digestiva.

Advertencia de seguridad: la miel no debe darse a menores de doce meses por el riesgo de botulismo infantil.

El aceite de oliva

El olivo es uno de los árboles más honrados del Corán. Allah jura por él al comienzo de la sura At-Tin (95:1) y lo describe como «olivo bendito» en la célebre aleya de la Luz (An-Nur 24:35).

El hadiz más citado al respecto dice:

«Tomad aceite de oliva y untaos con él, porque procede de un árbol bendito».

Transmitido por At-TirmidhiIbn Mayah y el Musnad de Ahmad

Obsérvese un detalle que suele perderse en las citas abreviadas: el hadiz menciona dos usos, el alimentario y el tópico sobre la piel. Ambos siguen vigentes en la cosmética y la cocina mediterráneas.

En este caso, además, la ciencia moderna respalda ampliamente su valor: el aceite de oliva virgen extra es la grasa de referencia de la dieta mediterránea, rico en ácidos grasos monoinsaturados, polifenoles y vitamina E.

La leche

La leche aparece mencionada en el Corán como uno de los signos de la creación (An-Nahl 16:66) y varios hadices recogen el aprecio del Profeta (ﷺ) por ella.

Uno de los más citados, y con cadena considerada auténtica:

«Bebed leche de vaca, pues se alimentan de todo tipo de plantas».

Musnad de Ahmad 18352

Otro hadiz recogido por Abu Dawud, At-Tirmidhi e Ibn Mayah señala que no hay nada que sustituya a la vez a la comida y a la bebida salvo la leche.

Una precisión necesaria sobre la carne de vaca

Aquí debemos detenernos, porque circula ampliamente una narración que conviene examinar con rigor. Es la que afirma que la leche de la vaca es curación, su grasa medicina y su carne enfermedad, atribuida a At-Tabarani y recogida también por Al-Hakim.

La mayoría de los especialistas en hadiz la consideran débil (daif). Entre quienes la han clasificado así figuran Ibn Hayar al-AsqalaniAs-SajawiAz-ZarkashiAd-Dahabi e Ibn Uthaymin. Las razones son dos:

  • Problemas en la cadena de transmisión: una de las versiones contiene un narrador sin identificar, y en otra aparece Sayf ibn Miskin, de quien Ibn Hibban dijo que transmitía cosas invertidas y fabricadas.
  • Contradicción con textos auténticos: está documentado que el Profeta (ﷺ) sacrificó una vaca para sus esposas durante la Peregrinación de Despedida. Difícilmente habría ofrecido en sacrificio un alimento que considerase enfermedad. Además, el Corán declara lícita la carne de res.

Algunos estudiosos, como Al-Albani, sí la consideraron auténtica, e interpretaron que se refiere al consumo excesivo de carne roja, no a su consumo ocasional.

Nos ha parecido necesario explicarlo porque el artículo que aquí revisamos recogía esa frase sin matiz alguno. Afirmar sin más que «la carne es enfermedad» no representa la posición mayoritaria de los sabios ni se sostiene frente a los textos auténticos. 📖

El vinagre

Un hadiz recoge que el Profeta (ﷺ) pidió a su familia algo con lo que acompañar la comida y le respondieron que solo tenían vinagre. Entonces él pidió que lo trajeran y comió diciendo:

«¡Qué excelente condimento es el vinagre!»

Sahih Muslim, y también At-Tirmidhi, Abu Dawud e Ibn Mayah

Los comentaristas suelen destacar la enseñanza implícita de este pasaje: más que una recomendación dietética, es una lección de gratitud y sencillez. Ante lo poco disponible, el Profeta (ﷺ) no lamentó la escasez, sino que elogió lo que había.

La mantequilla

Abdullah ibn Busr y sus hermanos transmitieron que el Profeta (ﷺ) acudió a ellos y les ofreció mantequilla y dátiles, señalando que le gustaba mucho la mantequilla (Abu Dawud).

En el contexto árabe de la época, el producto habitual era el samn o mantequilla clarificada, similar al ghee del subcontinente indio, que se conservaba mucho mejor que la mantequilla fresca en un clima cálido.

Otros alimentos documentados en la Sunnah

La lista tradicional de cinco alimentos se queda corta. Estos otros cuentan también con respaldo textual sólido:

  • Cebada y talbina: la talbina, papilla de harina de cebada, aparece en un hadiz recogido en Sahih al-Bujari 5417, donde se describe como alimento que reconforta al enfermo.
  • Comino negro (habba sawda): mencionado en Sahih al-Bujari 5688.
  • Higos: Allah jura por la higuera en At-Tin 95:1.
  • Uvas: mencionadas en varias aleyas como signo de la creación.
  • Granada: citada en Al-An’am 6:99 y 6:141, y entre los frutos del Paraíso en Ar-Rahman 55:68.
  • Calabaza: la tradición recoge que era del agrado del Profeta (ﷺ), y la planta yaqtin aparece en el Corán en la historia de Yunus (37:146).
  • Agua: sobra decir que es el elemento central, y los hadices recogen indicaciones sobre el modo de beberla, sentado y en varias veces.

Cómo comía el Profeta: los principios importan más que la lista

Si nos quedamos solo con los ingredientes, perdemos lo esencial. La tradición islámica insiste bastante más en cómo comer que en qué comer.

El hadiz más conocido sobre moderación dice:

«El hijo de Adán no llena recipiente peor que su estómago. Le bastan al ser humano unos bocados que mantengan su espalda erguida. Pero si ha de hacerlo, que destine un tercio a la comida, un tercio a la bebida y un tercio a la respiración».

At-Tirmidhi 2380 e Ibn Mayah 3349

Los principios que se desprenden de la tradición pueden resumirse así:

  • Moderación: no llenar el estómago, la regla de los tres tercios.
  • Comer solo con hambre y dejar de comer antes de saciarse por completo.
  • Gratitud: comenzar con Bismillah y terminar agradeciendo.
  • Sencillez: alimentos naturales, poco procesados, de temporada.
  • Compartir: comer en compañía siempre que sea posible.
  • Evitar el desperdicio.

Resulta llamativo que este patrón, alimentos sencillos, dieta mayoritariamente vegetal, carne ocasional y moderación en las cantidades, coincida en lo esencial con lo que la nutrición contemporánea considera saludable. No porque el Corán sea un manual dietético, sino porque una alimentación frugal y poco procesada ha sido históricamente la más razonable. 🍃

Conclusión

Repasar los alimentos de la Sunnah es acercarse a la vida cotidiana de la Arabia del siglo VII a través de algo tan tangible como lo que había en la mesa: dátiles, pan de cebada, aceite de oliva, leche, un poco de vinagre para acompañar. Una alimentación sencilla, de temporada y sin excesos.

Dos ideas nos parecen las más valiosas de todo este recorrido. La primera es que los principios pesan más que la lista: la tradición insiste mucho más en la moderación, la gratitud y el compartir que en ingredientes concretos. Quien coma dátiles y aceite de oliva pero se atiborre cada noche no está siguiendo la Sunnah alimentaria en lo esencial.

La segunda es que conviene leer estos textos como lo que son. Son hadices, no recetas médicas. Cuando alguien afirma que un alimento cura una enfermedad concreta apoyándose en una narración, suele estar exigiendo al texto algo que el texto no dice, y con frecuencia lo hace citando hadices cuya autenticidad los especialistas cuestionan, como hemos visto con el de la carne de vaca.

Los alimentos de la Sunnah merecen valorarse por lo que son: nutritivos, sencillos y cargados de significado para quien los consume con esa intención. No hace falta atribuirles más. Wa Allahu alam, y Allah sabe más. 🤲

Preguntas frecuentes sobre los alimentos de la Sunnah

¿Comía carne el Profeta Muhammad?

Sí, aunque no a diario. Los hadices documentan que consumía carne de cordero, cabra, camello, aves y también de res, y está establecido que sacrificó una vaca durante la Peregrinación de Despedida. También apreciaba especialmente el tharid, un plato de pan desmenuzado en caldo de carne. Dicho esto, las fuentes coinciden en describir una alimentación predominantemente vegetal: pan de cebada, dátiles, aceite de oliva, leche, frutas y verduras, con la carne como alimento ocasional más que cotidiano. Varias narraciones mencionan periodos en los que en su casa pasaban semanas sin encender fuego para cocinar, alimentándose de dátiles y agua. Conviene, por tanto, matizar dos extremos igualmente inexactos: ni la Sunnah es vegetariana, ni el consumo diario de carne responde al patrón profético. La moderación, que es el principio rector de la tradición en materia alimentaria, se aplica también aquí.

¿Es obligatorio para un musulmán consumir estos alimentos?

No. Los alimentos de la Sunnah pertenecen a la categoría de lo recomendable (mustahabb), no de lo obligatorio (wayib). Quien los consume obtiene el mérito de seguir una práctica profética, pero quien no lo hace no comete falta alguna. Esta distinción es importante porque a veces se presenta la dieta profética como una prescripción religiosa estricta, lo que no se corresponde con la jurisprudencia islámica. Lo verdaderamente obligatorio en materia alimentaria es evitar lo prohibido (cerdo, sangre, carroña, alcohol, carne no sacrificada según el rito) y consumir lo lícito. Dentro de ese marco, cada persona come según su cultura, su disponibilidad y su salud. Un musulmán en España que se alimente de legumbres, pescado y verduras de temporada no está incumpliendo nada, del mismo modo que uno en Indonesia que coma arroz. La Sunnah alimentaria orienta, no obliga.

¿Qué es la regla de los tres tercios y cómo se aplica?

Procede del hadiz recogido por At-Tirmidhi (2380) e Ibn Mayah (3349), en el que el Profeta (ﷺ) indica que quien necesite llenar su estómago destine un tercio a la comida, un tercio a la bebida y un tercio a la respiración. Los comentaristas clásicos entienden que no se trata de una medida matemática exacta, sino de una imagen pedagógica para transmitir un principio: terminar de comer sin sensación de pesadez, dejando margen. En la práctica equivale a lo que la nutrición moderna llama comer hasta un ochenta por ciento de saciedad, concepto conocido también en la tradición japonesa como hara hachi bu. El mismo hadiz añade una observación anterior aún más significativa: que al ser humano le bastan unos bocados que mantengan su espalda erguida, es decir, lo necesario para sostenerse. Es una llamada a la frugalidad que atraviesa toda la tradición islámica y que conecta con la práctica del ayuno.

¿Por qué se rompe el ayuno con dátiles y agua?

La costumbre se apoya en hadices que describen la práctica del Profeta (ﷺ): rompía el ayuno con dátiles frescos; si no los había, con dátiles secos; y si tampoco los había, con unos sorbos de agua. Al ser una práctica documentada, los musulmanes la mantienen en el iftar de Ramadán en todo el mundo. Desde el punto de vista fisiológico tiene además bastante sentido. Tras muchas horas sin ingerir nada, el organismo necesita reponer glucosa e hidratación de forma rápida pero no agresiva. Los dátiles aportan azúcares de asimilación rápida junto con fibra, potasio y magnesio, y el agua rehidrata sin sobrecargar el estómago. Empezar por algo ligero prepara el aparato digestivo antes de la comida principal, lo que ayuda a evitar la pesadez típica de romper el ayuno con un plato copioso. Tradición y sentido práctico coinciden, algo frecuente en las costumbres alimentarias que han perdurado siglos.

¿Cómo distinguir un hadiz auténtico de uno débil?

La ciencia del hadiz desarrolló un sistema de clasificación muy elaborado, basado sobre todo en el análisis de la cadena de transmisión (isnad) y del contenido (matn). Las categorías principales son: sahih (auténtico), cuando la cadena es continua y todos los transmisores son fiables y de memoria precisa; hasan (bueno), similar pero con algún transmisor de memoria menos sólida; daif (débil), cuando hay rupturas en la cadena o transmisores cuestionados; y mawdu (fabricado), atribuciones falsas. Para el lector no especializado hay algunas orientaciones prácticas: las colecciones de Bujari y Muslim gozan del mayor consenso de autenticidad; conviene desconfiar de citas sin referencia concreta; y resulta útil comprobar la narración en portales especializados que indican su grado. Una señal de alarma frecuente es encontrar hadices que prometen beneficios extraordinarios y desproporcionados para acciones muy sencillas.

¿Existe algún alimento desaconsejado en la Sunnah sin estar prohibido?

Sí, y el caso más conocido es el del ajo y la cebolla crudos. Varios hadices auténticos recogen que el Profeta (ﷺ) indicó que quien los hubiera comido crudos no acudiera a la mezquita, para no molestar con el olor a los demás orantes. Es importante entender la razón: no se trata de una prohibición alimentaria, sino de una norma de convivencia en un espacio compartido. El ajo y la cebolla son plenamente lícitos, y los propios sabios señalan que si se cocinan y pierden el olor fuerte, la indicación deja de aplicarse. Existen también narraciones sobre el dabb, un lagarto del desierto, que el Profeta no comió personalmente pero permitió a otros, lo que ilustra bien la diferencia entre preferencia personal y norma religiosa. Es una distinción que conviene tener presente al leer sobre alimentación profética: que el Profeta no comiera algo no lo convierte en ilícito.

FuenteMundoislam
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