
Han nacido aquí o llegaron siendo pequeños. Estudian, trabajan, salen con sus amigos y hacen su vida en Euskadi mientras la religión forma parte, en mayor o menor medida, de su identidad. Antes de que termine noviembre, Álava será el principal escenario de un nuevo encuentro dedicado precisamente a escuchar y acercarse a la realidad de las personas jóvenes musulmanas.
La iniciativa parte de ADOS, el espacio que desde 2018 reúne a representantes de las comunidades musulmanas y de las instituciones vascas. La jornada deberá celebrarse antes del 30 de noviembre y tendrá Álava como principal territorio de desarrollo.
No es un asunto nuevo para ADOS. La juventud lleva años apareciendo entre sus preocupaciones porque las nuevas generaciones viven una realidad diferente a la de quienes llegaron a Euskadi hace décadas.
Muchos jóvenes han crecido entre referencias distintas. Está lo que se vive en casa, pero también el instituto, la universidad, el trabajo, las cuadrillas o el barrio. Y no todos viven su religión de la misma manera.
El propio plan de trabajo de ADOS reconoce que todavía existe desconocimiento sobre la realidad de las personas musulmanas que viven en Euskadi. Entre sus líneas de actuación aparecen cuestiones como la convivencia, la juventud, la identidad, la islamofobia y los discursos de odio.
Una comunidad que también ha cambiado
Hablar de población musulmana en Euskadi es hablar ya de una realidad asentada. Según los datos utilizados por el Gobierno Vasco, alrededor del 4% de la población vasca se identifica con el islam, que constituye una de las principales confesiones después de la católica.
Pero detrás de ese porcentaje hay situaciones muy diferentes. Ser musulmán no significa necesariamente haber nacido fuera de Euskadi, del mismo modo que proceder de una familia de un país de mayoría musulmana no implica practicar esa religión.
Ese matiz resulta especialmente importante cuando se habla de jóvenes.
ADOS ya ha desarrollado experiencias dirigidas a ellos. Entre 2019 y 2021 trabajó en distintas mezquitas cuestiones relacionadas con la juventud, el género, la autonomía o el idioma. También impulsó junto al Consejo de la Juventud de Euskadi una experiencia de convivencia entre jóvenes de diferentes tradiciones culturales y religiosas.
En 2024 se celebró además un iftar dirigido a jóvenes musulmanes y no musulmanes de entre 16 y 30 años. El iftar es la comida con la que se rompe el ayuno diario durante el Ramadán. Aquella vez se utilizó también como una oportunidad para sentarse juntos, conocerse y hablar fuera de los espacios habituales.
De los colegios a los cementerios
La comisión ADOS nació hace ocho años precisamente para que las necesidades de las comunidades musulmanas pudieran llegar de forma directa a las instituciones.
Y algunas de aquellas conversaciones terminaron teniendo consecuencias muy cotidianas.
Una de ellas llegó a los comedores escolares. Desde el curso 2019-2020 se introdujeron alternativas alimentarias y posteriormente se incorporó a los contratos de comedor una opción sin productos derivados del cerdo.
Otra cuestión ha sido la posibilidad de realizar enterramientos siguiendo el rito musulmán. Las dificultades quedaron especialmente al descubierto durante la pandemia y llevaron a trabajar con diferentes ayuntamientos para buscar espacios adecuados en los cementerios.
Son ejemplos de cómo la convivencia religiosa termina bajando a asuntos bastante alejados de los grandes discursos. Comer en el colegio, despedir a un familiar o disponer de un lugar en el que reunirse también forman parte de ella.
Ahora el foco estará puesto en los más jóvenes.
La jornada que se prepara para este otoño será organizada por Suspergintza y tendrá Álava como principal territorio.
























