Cuatro cosas que ayudaron a los primeros musulmanes a resistir la persecución en La Meca

La persecución que el Profeta Muhammad (la paz y las bendiciones sean con él) y sus Compañeros atravesaron en La Meca fue increíble. Las historias de tortura que se amontonaron sobre los musulmanes en esos días amargos y la notable resistencia mostrada por los creyentes plantean una pregunta importante:

¿Cómo pudieron el Profeta y Sus Compañeros soportar todo este sufrimiento?

1 – Creencia inquebrantable en Dios

El factor primero y más importante es la creencia inquebrantable en Dios que el Profeta y sus Compañeros tenían y el reconocimiento de Sus atributos.

Un creyente con una creencia tan profunda considerará esas dificultades como insignificantes, una mera espuma que de ninguna manera puede bloquear las abrumadoras olas de cambio que barren todas las barreras y limitaciones.

“Así compara Dios la Verdad con la falsedad. La espuma desaparece, pero lo que es beneficioso para la gente permanece en la Tierra. Así es como pone Dios los ejemplos.” (13:17)

Esta creencia profundamente arraigada y la dulzura de la fe experimentada por el Profeta y los Compañeros les permitió ignorar todos los problemas por los que pasaron.

2. Liderazgo que gana corazones

El Profeta Muhammad (la paz y las bendiciones sean con él), el gran líder de la comunidad musulmana y de la humanidad en general, fue un hombre ejemplar en sus modales perfectos y nobles atributos; nadie podía estar a la altura de sus dotes de nobleza, honestidad, honradez y abstinencia.

Sus nobles cualidades no fueron cuestionadas ni siquiera por sus enemigos. El mismo Abu Yahl, el notorio enemigo del Islam, solía decir:

“¡Oh Muhammad! No te consideramos un mentiroso; sino que negamos lo que nos has traído (el Islam)”.

Entonces Dios reveló:

“Nosotros sabemos que te entristece lo que dicen. Pero no es a ti a quien desmienten, sino que son las señales de Dios lo que los opresores repudian.” (6:33)

Los Compañeros del Profeta albergaban un amor increíble e incondicional por él. Siempre estaban listos para defenderlo y asegurar su bienestar incluso a riesgo de sus vidas.

3. Sentido de la responsabilidad

Los primeros Compañeros eran plenamente conscientes de la importante responsabilidad que tenían sobre sus hombros; estaban convencidos de que, no importa el precio y el sacrificio que tuvieran que hacer, nunca podrían abandonar su deber hacia la misión que les fue encomendada.

Creían que las graves consecuencias y pérdidas sufridas por la humanidad debido a tal abandono excedían y eran peores que cualquier sufrimiento o problema que pudieran encontrar.

4. Creencia en el Más Allá

La creencia en el Más Allá jugó un papel importante en el fortalecimiento de tal sentido de responsabilidad. Los primeros creyentes estaban completamente seguros de que un día comparecerían ante Dios para rendir cuentas de todas y cada una de sus obras, pequeñas o grandes.

Estaban seguros de que su futuro en el otro mundo dependería enteramente de sus actos en su vida provisional en la tierra; el final será el disfrute eterno en el Paraíso o el tormento perpetuo en el Infierno.

Por lo tanto, toda su vida oscilaba entre la esperanza de la misericordia de Dios y el temor a Su castigo.

“Y dan de lo que Yo les doy y sus corazones temen porque regresan hacia su Señor”. (23:60)

Ya sabían que la vida con todas sus comodidades y dolores no tiene valor en comparación con el Más Allá.

Por lo tanto, convicciones tan profundas desarrollaron en ellos un sentido de indiferencia hacia todos los problemas y dificultades que enfrentaron en su vida.

FuenteSafi-ur-Rahman al-Mubarkpuri
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