Se inicia el mes de Ramadán 2020 en medio de un confinamiento mundial

El Consejo Central de Musulmanes en Alemania cree que la situación actual brinda la oportunidad de ser más conscientes sobre el Ramadán que antes.

Al comienzo de esta semana, Abdul Latif al-Sheikh, ministro de Asuntos Religiosos de Arabia Saudií, anunció que todos los musulmanes en su país solo pueden orar en casa durante el Ramadán. Está prohibido reunirse o rezar juntos en las mezquitas del país.

Al-Sheikh continúa implementando estrictas medidas para contener el coronavirus en un país que tradicionalmente se considera «sirviente» o «guardián de los lugares sagrados del Islam». Desde el 19 de marzo, se han prohibido acciones colectivas. A principios de marzo, Arabia Saudí ya dejó de emitir visados para la Umrah, la llamada «pequeña peregrinación», que se puede realizar durante todo el año. Además, se prohibieron todas las peregrinaciones a La Meca y Medina.

Egipto: no todos de acuerdo con las restricciones

Egipto también decidió suspender, a principios de abril, todas las reuniones religiosas públicas durante el Ramadán. Ahmed Al-Tayeb, el imán de la Universidad Al Azhar, institución muy respetada en el mundo musulmán, emitió en marzo una fetua, un procedimiento legal religioso, relacionado con la actual crisis sanitaria.

Sin embargo, esas medidas no fueron bien acogidas por todos. Las autoridades egipcias cerraron la mezquita Al-Sayeda-Zainab, uno de los lugares históricos de culto más importantes de la ciudad vieja de El Cairo, después de enfrentamientos entre numerosos creyentes y otros ciudadanos, que los acusaron de contribuir a la propagación del virus, orando sin tomar distancia y con muchos fieles. En otras partes del país, incluso hubo «manifestaciones contra el coronavirus”, en las que tuvieron que intervenir las autoridades.

Debates teológicos

En todo el mundo islámico tienen lugar debates teológicos sobre si los creyentes podrían este año liberarse por completo de su deber de ayunar por la pandemia. Tradicionalmente, solo se hacen excepciones con unos pocos grupos de personas, como enfermos, mujeres embarazadas, viajeros o ancianos.

Médicos de varios países declararon públicamente que el ayuno básicamente seca la garganta, lo que aumenta el riesgo de infección. Es por eso que se debe invalidar la obligación de ayunar. En cambio, los creyentes deberían donar a los pobres más que en años anteriores.

El comité de investigación de la Universidad Al-Azhar, especializada en derecho religioso, hasta ahora se aferra al ayuno, porque considera que es una obligación religiosa mientras no se haya probado médicamente que existe un efecto nocivo en relación con el coronavirus.

Teólogo marroquí: diagnóstico crucial

El erudito islámico marroquí Abdel-Wahab al-Rafiqi cree que «el cumplimiento de los deberes religiosos es un requisito previo para la curación del alma», dijo al-Rafiqi a DW, «pero como las personas enfermas no pueden cumplir adecuadamente con sus deberes religiosos, están exentos del ayuno, al igual que todos los demás que temen la enfermedad». El teólogo marroquí considera que el diagnóstico médico en casos individuales es crucial: «Si uno tiene un mayor riesgo de (contraer la) enfermedad debido al ayuno sobre la base de un examen médico, también está permitido cancelarlo», añadió. De hecho, es realmente un deber, según al-Rafiqi, porque el esfuerzo más importante para los musulmanes en este momento es combatir la epidemia: «Tiene prioridad sobre todo lo demás».

«Convertimos nuestras salas de estar en mezquitas»

Las asociaciones musulmanas en Europa debaten de manera similar. Aiman ​​Mazyek, presidente del Consejo Central de Musulmanes en Alemania, cree que la situación actual les brinda a los musulmanes la oportunidad de ser más conscientes sobre el Ramadán que antes. El aspecto principal no es la renuncia a comer y beber, sino que tiene significado espiritual más profundo. Por supuesto que los musulmanes quieren orar en la mezquita, «pero en tiempos de coronavirus convertimos nuestras salas de estar en mezquitas con nuestras familias, después de romper el ayuno juntos».

Probablemente este año, las redes sociales jugarán un papel importante en el mundo islámico durante el Ramadán, a través de las opciones virtuales, como Facebook, Skype o varias formas de videoconferencia.