El Islam y las drogas

Los jóvenes musulmanes de hoy se enfrentan a un número cada vez mayor de problemas y uno de los más importantes es el de las drogas. Pero, ¿cuál es el punto de vista del Islam sobre este tema? ¿Cómo deberían los musulmanes considerar las drogas? Para saber esto, debemos ver lo que el Corán y los hadices del Profeta (PB) dicen sobre los narcóticos.

Como no se conocían las drogas en el advenimiento del Islam, no podemos ver ninguna evidencia directa en la Sirah sobre este tema. Entonces, la única manera es referirse a las reglas y principios generales de la Jurisprudencia.

En general, se ha indicado, en primer lugar, que dado que el consumo de drogas causa enormes daños y pérdidas, se considera prohibido (haram), a menos que las emergencias médicas lo requieran. En segundo lugar, está prohibido comprarlas y venderlas, excepto cuando sirven para la producción de medicamentos. Esta forma de uso debe estar bajo la supervisión y los controles oficiales precisos. En base a estos hechos, los eruditos musulmanes elaboraron cuatro razones principales y claras para la prohibición del consumo de drogas:

Todos los intoxicantes son ilícitos

Todos los intoxicantes se consideran prohibidos debido a sus efectos adversos físico-mentales en los individuos y las comunidades. Además, el consumo de drogas provoca degeneración moral, un daño corporal e intelectual y graves pérdidas sociales y económicas, y finalmente arruina las sociedades.

Alguien que sufre adicción a las drogas no puede controlar su comportamiento, pierde su celo, motivación y sentido común, y, como resultado, está listo para hacer cualquier cosa para obtener drogas sin ninguna consideración. Una persona drogadicta tampoco puede adherirse completamente a sus prácticas islámicas, ya que las drogas lo convierten en un ser humano irresponsable y totalmente ineficaz. Es por ello por lo que una persona bajo los efectos de las drogas no debe realizar la oración al igual que el Sagrado Corán establece para la ebriedad con el alcohol.

El método del hombre sabio

Los hombres sabios a lo largo de la historia siempre evitaron usar drogas y esta actitud está totalmente en línea con la ley islámica (Shari’a). El seguir los pasos de los grandes sabios y estudiar su estilo de vida supone una base lógica para razonar contra el consumo de drogas.

“No causar daño a uno mismo ni a los demás”

Esta regla es una de las normas jurisprudenciales más importantes y fundamentales. Sobre esta base, las personas no deben involucrarse en acciones que causen daños. Hoy, podemos decir por experiencia que el consumo de drogas provoca daños sociales e individuales significativos y crea generaciones completamente irresponsables. En consecuencia, la regla de “No causar daño a uno mismo o a los demás” puede proporcionar el fundamento más racional para argumentar en contra del consumo de drogas. Sus efectos adversos no solo afectan a la persona drogadicta, sino también a su familia y parientes e incluso a toda la sociedad.

Además, la adicción a las drogas es una de las causas más importantes de conductas autodestructivas y que arruinan la vida. Tenemos una clara mención a esta realidad cuando Al-lah Todopoderoso dice: “No os destruyáis con vuestra propia mano y haced el bien”. (2: 195).

La recomendación de las cosas buenas y la prohibición de las malas

En el Islam, todo lo que provoque grandes daños está prohibido (haram) y claramente, las drogas, que tiene muchos efectos negativos en un amplio espectro de personas, se clasifican como altamente dañinas. Hay una indicación clara sobre esta afirmación en el Sagrado Corán: “Él (el Profeta)… les ordena lo que está bien y les prohíbe lo que está mal y hace lícitas para ellos las cosas buenas e ilícitas para ellos las cosas malas” (7:157)

El debilitamiento del intelecto y el poder de la percepción pueden considerarse entre las desventajas más importantes del consumo de drogas. El Islam cita la “preservación del sentido común” como la obligación más importante para un musulmán. Ahora es fácil entender por qué la ley islámica (Shari’a) prohíbe todo tipo de sustancias tóxicas como el alcohol, las drogas, etc.

Cabe destacar que, según los datos de la Organización Mundial de la Salud y la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, la drogadicción ha alcanzado niveles epidémicos y había 230 millones de consumidores de drogas en todo el mundo en 2015. Estos datos muestran que las drogas tienen un alto costo en los “años productivos de vida perdidos”. Eso significa que las personas que dependen de las drogas no solo mueren más jóvenes, sino que también tienen mala salud durante un período más prolongado. Las drogas afectan a su trabajo, sus relaciones y, en consecuencia, reducen su calidad de vida.