El legado de Noé

Cuando la vida de Noé se aproximaba a su fin, él llamó a su hijo y le transmitió un legado, tal y como se recoge en un hadiz del Profeta Muhammad.

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“Ciertamente, Nosotros enviamos a Noé (Nuh) a su pueblo y permaneció entre ellos mil años menos cincuenta. Después, el diluvio les sorprendió siendo unos opresores. Y le salvamos a él y a los compañeros del Arca e hicimos de ella una señal para toda la humanidad.” (29:14-15)

Cuando la vida de Noé se aproximaba a su fin, él llamó a su hijo y le transmitió un legado, tal y como se recoge en un hadiz del Profeta Muhammad (PB):

Abdullah bin Amr transmitió que el Mensajero de Al-lah (PB) dijo: “Cuando la hora de la muerte del Profeta Noé (Nuh) se aproximaba, él dijo a su hijo:

“Lo más importante que te lego es “La ilaha illa lah” (No hay más dioses que Dios). De hecho, si se pusieran siete cielos y siete tierras en uno de los dos platos de una balanza y las palabras “La ilaha illa lah” en el otro, este pesaría más. Y si los siete cielos y las siete tierras juntos formaran un anillo sólido, las palabras “La ilaha illa lah” lo romperían.

Y te lego las palabras “Subhanallah wa bihamdihi” (Glorificado sea Dios y para Él es la alabanza”). En verdad, con estas palabras, todo lo creado alaba al Creador”.

“Y yo (el Profeta Muhammad) os prohíbo dos cosas: asociar otros a Dios y la arrogancia”. Los compañeros preguntaron: “Hemos aprendido que es shirk (asociar otros al Todopoderoso), pero ¿qué es la arrogancia? ¿Es arrogancia cuando cualquiera de nosotros tiene unas hermosas sandalias con correas hermosas?”. El Profeta respondió: “No”. “¿Y cuando alguno de nosotros tiene un buen atuendo festivo?”. Él respondió: “No”. Se le preguntó: “¿Y es cuando alguno de nosotros tiene una buena montura, en la que viaja?”. Él dijo: “No”. “¿Y es cuando las personas se reúnen alrededor de uno de nosotros?”. El Mensajero de Dios (PB) respondió: “No”. Entonces le preguntaron: “Oh, Mensajero de Dios, ¿y entonces qué es la arrogancia?”. Él dijo: “La arrogancia es el desprecio hacia la Verdad y desprecio hacia la gente”. (Imam Ahmad).

¡Qué Dios nos conceda a cada uno de nosotros longevidad en el camino recto, nos fortalezca en la Verdad y nos introduzca en el Paraíso! Amin.