¿Por qué unas oraciones son en voz baja y otras en voz alta?

50
musulman reza oracion

Muchas personas se preguntan por qué las dos primeras rakats de las oraciones del amanecer, el atardecer y la noche son recitadas en voz alta y las del mediodía y la tarde lo son en silencio o en un susurro.

Hay diferentes versiones de la sabiduría que contiene el Sagrado Corán al decretar que algunas oraciones sean recitadas en voz alta y otras en silencio o en voz muy baja.

Ali Shibramalusi señaló en su comentarios al Nihayat que Abdul Hamid Shirvani y Suleiman al Yamal (que Dios tenga misericordia de ellos) señalan que la oración del amanecer, el atardecer y la noche son realizadas a menudo en soledad o con poca gente. Uno no está ocupado con el trabajo y es fácil para el musulmán volverse hacia su Señor. De este modo, varios sabios señalan que es deseable entonces volverse hacia Dios en voz alta y disfrutar de este período de tiempo.

Durante el día, en cambio, una persona está ocupada con el trabajo y las tareas diarias de la vida. Esto hace difícil para él concentrarse o volverse hacia el Señor. Los sabios creen que es mejor que la oración sea recitada en silencio o un susurro durante este período.

La segunda opinión es del Imam Bujari (que Dios esté satisfecho de él) y otros alfaquíes:

Esta opinión se basa en el hecho de que el Profeta (PB) recitaba al principio el Corán en voz alta en todas las oraciones, y los politeístas de La Meca, al escuchar las aleyas del Sagrado Corán, maldecían a Aquel que lo envió y a quien le fue enviado. Durante el amanecer, el atardecer y la noche el Profeta (PB) podía leer en voz alta las oraciones del amanecer y la noche, ya que en ese momento los mecanos estaban dormidos y durante la oración del atardecer (y también la de la noche), estaban ocupados con la cena. Al mismo tiempo, durante la oración del mediodía y la tarde se prescribía recitar los suras del Corán en silencio o en voz muy baja, ya que los incrédulos podían entonces dañar a los musulmanes al saber que rezaban. Y, a pesar del hecho de que la razón antes mencionada para las oraciones está ausente en nuestro tiempo, esta decisión no se revierte.

Y Dios sabe más.