¿Cuál es la postura del Islam sobre el consumo de drogas?

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“Y, ciertamente, hemos sido generosos con los seres humanos y les hemos llevado por la tierra y el mar y les hemos proveído de cosas buenas y les hemos otorgado una preferencia absoluta sobre muchas cosas de las que hemos creado”. (17:70)

Todo el mundo sabe que la plaga de las drogas es uno de los principales problemas para la salud pública en nuestros días. La producción y el consumo de drogas puede arruinar la salud física y mental de los afectados así como deshacer las familias, las comunidades y los países y provocar conflictos entre estados.

“Hoy en día, sin embargo, los mercados de la droga se desarrollan y la producción de cocaína y de opio ha alcanzado records absolutos. Esto representa múltiples desafíos”, señaló Yuri Fedotov, director ejecutivo de las Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito.

El Islam aboga en favor de conservar la vida y armonía de los seres humanos y no al contrario. En este marco, no es difícil comprender que el consumo de drogas y otros estupefacientes está en contradicción con el estatus y las misiones del ser humano, el Vicerregente de Dios en la tierra.

En primer lugar, las drogas son una amenaza para la vida y la salud. A este respecto el Corán dice: “No os destruyáis con vuestra propia mano y haced el bien.” (2:195) “Y no os matéis vosotros mismos”. (4:29)

El Islam protege también el libre albedrío que se traduce en la libertad de actuar bien o mal y el consumo de drogas actúa en tanto que factor que debilita o elimina el libre albedrío. El individuo que se halla bajo la influencia de las drogas no puede actuar o efectuar elecciones con lucidez. Aún peor, la pérdida del control de sí mismo inducida por la droga puede generar actitudes o comportamientos irresponsables y peligrosos para la propia persona y los demás.

Cuanto más la persona está bajo el yugo de las drogas más se convierte en el juguete de sus malas inclinaciones, que la mantienen en un círculo vicioso de consumo sin fin. Ella precisa de más drogas hasta que agota su cuerpo y su mente, y se instala en una adicción que la llevará a la muerte en último extremo.

Allí donde se encuentra la droga desaparece la responsabilidad, la estima hacia uno mismo y la esperanza. Cuando el Corán prohíbe el alcohol lo considera como un obstáculo para el cumplimiento correcto de la oración, una sustancia hacia la que Satanás empuja al ser humano para hacerle perder su dignidad.

“¡Oh, los que creéis! Ciertamente, el vino, los juegos de azar, las piedras de altar (los ídolos) y las flechas adivinatorias, son cosas abominables hechas por Satanás. Por tanto, absteneos de ellas, quizás así triunféis.” (5:90)

Cabe señalar que el término “jamr”, que se traduce aquí por “vino”, es el producto embriagador que los árabes consumían profusamente en el momento de la revelación del Corán. Así, el segundo califa, Umar ibn ul Jattab, dirá en uno de sus sermones: “Cuando el consumo de vino fue prohibido, esta bebida estaba hecha de cinco materiales: la vid, los dátiles, la miel, el trigo y la cebada” (Bujari y Muslim). Esta comprensión del término “jamr” se ve reforzada por el hadiz: “Todo lo que embriaga es jamr”.

A través del procedimiento del qiyas (analogía), los jurisconsultos han asimilado una serie de sustancias embriagadoras al jamr, ya se hallen en estado sólido, líquido o gaseoso. Esta lista está abierta a nuevas incorporaciones, según van apareciendo nuevas sustancias de este tipo.

En este contexto, es útil mencionar lo que dice el último informe de la ONUDD sobre drogas: “Las drogas como la heroína y la cocaína, que han estado disponibles durante mucho tiempo, están coexistiendo cada vez más con las nuevas sustancias psicoactivas” (NPS)

La lucha contra las drogas no sólo atañe a los poderes públicos, sino a todo el mundo. “Cada uno de vosotros es un pastor y cada uno será interrogado sobre lo que se le ha confiado a su custodia”. En este sentido, los padres son los primeros responsables por sus hijos y otros miembros que residan en el hogar. Ellos deben comunicarse con sus hijos con respecto a este tema y prestar atención a sus amistades, a sus cambios de comportamientos inquietantes etc. Los profesores, los trabajadores sanitarios, los periodistas, los líderes de opinión, las autoridades religiosas, las asociaciones de jóvenes, las asociaciones de la sociedad civil etc deben también implicarse en esta lucha.