corrupcion islam

La corrupción tiene un impacto devastador en la economía y la sociedad. Eso es por lo que el Islam la prohíbe. Esto es lo que el Corán y el hadiz dicen sobre ella:

“Y cuando se les dice: “No corrompáis en la tierra,” ellos dicen: “Pero si somos reformadores”. (Corán 2:11).

“Al-lah maldice a aquel que paga un soborno, al que lo recibe y al mediador entre ambos”. Hadiz.

“Si uno de vosotros ve algo equivocado, dejadle que lo cambie con su mano; si no puede, entonces con su lengua; si no puede, entonces con su corazón y esto es el mínimo requerido por la religión”. Hadiz

De la lectura del segundo hadiz, se desprende que sería hipócrita para nosotros el no hablar sobre la corrupción, que afecta a la mayoría de países musulmanes, que representan hoy entre un 20 y el 25% del total de la población mundial.

La corrupción en los países árabes y musulmanes

Aunque el Islam prohíbe estrictamente la corrupción, esta última es un fenómeno común en la mayoría de estos países.

Según el sitio Transparency.org, que evalúa la corrupción en 183 países cada año, el informe de 2011 detalla el lugar que ocupa cada país de mayoría musulmana: Qatar ocupa el puesto 22, Emiratos Árabes Unidos el 28, Arabia Saudí el 57, Marruecos el 80, Egipto el 112, Pakistán el 134, Libia el 168 y Afganistán el 180, entre otros ejemplos.

A veces la corrupción viene favorecida por factores externos, en especial por compañías extranjeras que desean invertir en estos países y pagan sobornos enormes, con el fin de conseguir el contrato deseado, a las autoridades de esos países, ya sean éstos repúblicas, monarquías o gobiernos militares.

En muchas de estas naciones los sobornos constituyen también una práctica común entre la mayoría de empleados del Estado, desde las aduanas a los oficiales de policía pasando por los funcionarios encargados de proporcionar documentos de tipo administrativo. También afecta al sistema de justicia, lo que hace difícil esperar un juicio justo en tales estados.

Dado que estos musulmanes (los corruptos) conocen muy bien que, según el hadiz, Al-lah maldice a quien paga sobornos, al que los acepta y al que hace de mediador entre ambos, ellos suelen utilizar una frase cuando pagan un soborno: “Considéralo como un obsequio”.

¿Acaso ellos creen que Al-lah no conoce el contenido de sus corazones y cuáles son sus intenciones? Al-lah dice en el Sagrado Corán:

“¡Temed a Al-lah! Al-lah sabe bien lo que encierran los pechos.” (5:7)-

En este caso, ellos no saben lo que significa ser maldecido. Tal y como dice el hadiz: “La maldición es un estado de calamidad, decretado por Al-lah, que supone que la persona maldita no recibirá misericordia o perdón de Al-lah y tendrá prohibido el entrar en el Paraíso. Satanás fue maldito y se le ordenó permanecer fuera del Paraíso para siempre.”

Los musulmanes, pues, no deben contribuir a la propagación de esta enfermedad, ya sea por activa o por pasiva o por un silencio cómplice. La corrupción es un mal que debe ser combatido negándose a dar o recibir sobornos y denunciando esta práctica. Los imames en estos países tienen la obligación de hablar más a menudo sobre este mal.