Isabel Romero, elegida miembro del Patronato del Foro Islámico Económico Mundial

Isabel Romero Arias (Madrid, 1957) es la directora del Instituto Halal, responsable de la comisión halal de la Comisión Islámica de España y desde hace una semana, miembro del Patronato del Foro Islámico Económico Mundial, además de una de las mujeres más influyentes de las finanzas islámicas de todo el mundo. Vive en Córdoba desde hace años, donde descubrió su fe y se convirtió en musulmana.

Le habrán hecho muchas veces esta pregunta, pero ¿cómo una mujer educada en la fe católica y en un colegio del Opus Dei se convierte un día al Islam?

Bueno, hay una trayectoria. Yo me eduqué en un colegio del Opus Dei porque así lo decidió mi familia y de ahí pasé a ser atea muchos años. Cuando dejé la secta (risas), estuve muchos años siendo agnóstica. Sentía en mí el tema de la trascendencia, esa parte individual que acompaña al ser humano. Eso es algo que creo que todos compartimos, independientemente de que uno se identifique con una confesión u otra. En mi época de directora del Palacio de Congresos de Córdoba, tenía unos amigos, en concreto, Rafael Cabrera Hashim, que me propuso hacer una exposición sobre Islam y Arte contemporáneo y a mí aquello me chocó. ¿Islam y arte contemporáneo? Ahí, me acerqué por primera vez a la Junta Islámica, que es la entidad que presido desde el 2013, conocí a Mansur Escudero, ya fallecido, y a este grupo que fueron de los primeros conversos de España tras la Transición. Eso despertó mi interés y quise conocer. Entonces descubrí el Islam como vertiente espiritual del ser humano y acabé declarándome musulmana. Yo estoy dentro de la escuela malikí, que es un paraguas muy grande, pero no sigo a ningún maestro, soy una musulmana de a pie.

¿Es musulmana practicante?

Sí, todo lo que puedo hacer y me lo permite el tiempo y la actividad, lo hago. Se puede ser musulmán no practicante, hay quien se identifica con la espiritualidad y no sigue la parte ritual, pero yo siempre que puedo lo intento porque para mí es positivo.

¿Cree que las religiones mejoran el mundo?

Deberían, yo creo que las religiones lo podrían hacer mejor, pero las ideologías religiosas no. Cuando una convicción, da igual la que sea… el veganismo por ejemplo… la conviertes en una posición ideológica, ya la estás liando. Cuando tienes una posición ideológica, tú supones que la tuya es la buena y entonces el que come carne es el malo y vas a confrontar. Ahí es donde nos perdemos. Quizás, habría que combatir esa tendencia a ideologizarlo todo. Cuando te convences de que lo tuyo es lo bueno, niegas al otro y eso lleva a la confrontación. El gran salto como civilización que aún tenemos que dar es aceptar que somos diversos y que tenemos que caber todos y respetarnos.

¿Qué prejuicios tuvo que salvar como occidental para convertirse al Islam?

Cuando te acercas al Islam desde Occidente, llegas con el prejuicio puesto. Hay una imagen y un estereotipo. Lo primero que descubrí fue que desde aquí, se percibe que el Islam es uno y único y eso no es cierto. El Islam es tan diverso como la diversidad cultural y social en la que se ha implantado y no es lo mismo cómo se vive el Islam en Kazajistán que en Arabia Saudí. La segunda cosa es discernir entre política e ideología y el Islam. Los países que se denominan de mayoría musulmana tienen unos gobiernos con características muy distintas, hay repúblicas, monarquías, democracias, dictaduras… y no se puede generalizar o usar el Islam como el elemento que determina que un país sea democrático o no, o que discrimine más a sus mujeres, a los homosexuales… La diversidad del Islam tiene que ver con las circunstancias históricas de cada país, así que usar el Islam para señalar que algo es machista o xenófobo es incorrecto, hay que filtrar.

¿Considera que el Islam, como religión, coloca a la mujer en posición de inferioridad respecto al hombre?

No. El Islam es el mensaje revelado al profeta Muhammad y los dichos y hechos del profeta. Lo que es la esencia de la revelación, en absoluto es machista, pero hay que tener en cuenta que la revelación se produce a un ser humano en un periodo histórico determinado y hay cosas que son universales y pueden servir en cualquier momento y otras que son específicas de un momento concreto de la historia. El Islam reconoce una serie de derechos a la mujer, rechaza el maltrato… y luego hay cuestiones que tienen más que ver con el patriarcado y el machismo en general que con la religión. Hay gran cantidad de material de interpretación del Corán que está hecho por hombres de determinados lugares con visiones ideológicas/religiosas y esas interpretaciones impiden a veces ver que el texto dice una cosa distinta a lo que dice su interpretación. Por eso, hay grupos que están haciendo exégesis coránica, como nuestra amiga Carmen del Río, que ha publicado el libro La soberanía de la mujer en el Corán, donde pone el énfasis en esto: «El Corán dice lo que dice, no lo que han dicho que dice».

¿Hay muchas personas conversas en Córdoba? Los casos que conozco casi siempre son mujeres que se convierten para casarse con un musulmán.

No hay muchos conversos, pero los casos que yo conozco son de hombres que se convierten para casarse con una musulmana. Los hombres musulmanes no exigen que se conviertan si las mujeres son cristianas.

Pocas veces ocurre al contrario, un musulmán que se convierte al cristianismo por amor.

Sí, eso no es muy habitual.

¿Qué fue lo que más le costó dejar, el jamón o la cervecita?

Yo no he bebido nunca, así que el alcohol no lo echo de menos. Y luego, yo vengo de una familia bastante humilde y no había para jamón y otra cosa es que mi madre tenía problemas de hígado así que siempre comimos muy halal sin saberlo. He comido poco cerdo fresco y cuando la economía empezó a permitírmelo comía jamón, pero no es algo que eche de menos.

Hacerse musulmana, en su caso, no supuso ningún cambio, ni estético ni de hábitos ni de nada. Todo han sido ventajas.

No me ha costado nada. Luego yo he buscado motivos. Por mi propia naturaleza, no acepto cosas porque sí. He indagado base científica de cosas y te das cuenta de que tienen una lógica y un motivo, pero como mucha cecina de León que está estupenda. El salmorejo con cecina de León está buenísimo.

Cuando se convirtió, ¿imaginó que sería una figura reconocida en las instituciones islámicas españolas?

Para nada. A veces, le decía a Mansur Escudero ¿yo qué hago aquí? Y él me decía: «Si estás aquí es porque algo importante tienes que hacer». En ese momento, no me planteaba nada. Son cosas de la vida. Yo no lo he buscado.

Lleva más de 20 años al frente del Instituto Halal, que tiene su sede aquí. ¿Qué ha aportado el Instituto a Córdoba, qué sello ha dejado?

El impacto del Instituto Halal en Córdoba es relativo. Lo más importante que ha aportado en España es que ha creado un mercado nuevo de 1.500 millones de personas de todo el mundo y eso no es fácil. Generar una nueva oportunidad de mercado para la industria española es su principal aportación. En este sentido, ha permitido que en la primera crisis económica severa, muchísimas empresas no cerraran gracias a haber incorporado el tema halal y poder exportar a mercados que no estaban viviendo el azote de la crisis. Y en esta, ha pasado algo parecido. De lo que más orgullosa me siento es de haber podido aportar algo a la sociedad española. A la sociedad cordobesa también. Tenemos unas 30 empresas con certificado halal. Otra cosa es mostrar a la sociedad que no somos raros, que el Islam puede aportar cosas positivas, que los musulmanes en España vivimos como otras personas, con más o menos significación cultural. Yo me visto según mi cultura y otras personas que son o proceden del Magreb tienen otras costumbres y parece que son más raros, pero en el transcurrir de la vida, todos buscamos lo mismo.

¿Nunca ha llevado velo? ¿Ha sido eso un problema a la hora de relacionarse con otros musulmanes?

No lo he llevado y nunca ha sido un problema. Una vez, alguien de una entidad europea, me dijo «todavía usted lleva pelo…» Y le dije, sí claro, calva no estoy. Lo expresó así, señalando que no me tapaba la cabeza. En el Sudeste asiático o en Marruecos, no te preguntan por qué no llevas hiyab, hay millones de mujeres que no lo llevan. Es un tema que va sujeto a cada mujer. Hay quien considera que es obligatorio, yo creo que no y no lo veo así en el texto coránico. Lo peor es que se acabe reduciendo el papel de una mujer a llevar una tela en la cabeza o no. Por eso siempre defiendo a las que lo llevan porque lo encuentran vinculado al ejercicio de su fe y a las que no, porque ya está bien que nos digan qué tenemos que ponernos o cómo nos tenemos que liberar. Que cada una haga lo que considere. Como sociedad, juzgamos por lo que nos ponemos o nos quitamos… Aún recuerdo la imagen surrealista de unos policías en Francia intentando que unas mujeres se desvistieran para estar en la playa… me parece escandaloso.

¿Cree que las mujeres que llevan hiyab lo hacen por decisión propia?

La mayoría sí y la que no, la animo a que reflexione y si no está de acuerdo, no lo haga, porque es una decisión que debe adoptar cada mujer sin que nadie se lo imponga. Es verdad que hay mujeres que lo hacen obligadas por la familia, la presión social… pero no es diferente a lo que otras mujeres hacen en otro contexto. ¿Qué toca ahora? Tener un pecho estupendo y operarse porque todos tenemos que tener una talla… A mí me parece la misma tiranía.

El año pasado, Mercacórdoba firmó con la Unión Europea unos fondos para desarrollar un programa con el mercado halal. ¿En qué ha quedado eso?

Es un programa europeo que lideró primero la Fundación Legado Andalusí y luego pasó a la Fundación Tres Culturas con Mercacórdoba. Nosotros no formamos parte del grupo líder y lo que hacemos es colaborar y apoyar lo que nos solicitan. Está enfocado en fomentar el turismo muslim friendly en Andalucía y en El Algarve. Se ha hecho la primera fase de diagnóstico y difusión y a partir de septiembre habrá acciones con empresas.

¿Ha aumentado el turismo muslim friendly gracias a esas acciones en Córdoba?

Se está intentando. En Córdoba y provincia, estamos trabajando para que la gente se informe y se anime a avanzar poco a poco en incorporar medidas sin ir al tope de las exigencias para que haya una oferta. Porque si luego vas a las ferias y no tenemos ni un hotel que ofrezca un desayuno halal… Igual que el turismo chino tiene ciertas exigencias, el turismo musulmán también lo tiene. De momento, en Córdoba hay un hotel prácticamente certificado y restaurantes todavía nada.

Pero el hecho de no tener el sello halal, que es una marca de calidad, no significa que no haya hoteles o comida apta para el público musulmán…

La marca Muslim Friendly se creó por eso, porque vimos que en España es muy difícil que haya un restaurante que no sirva alcohol o no tenga oferta de platos sin cerdo. Ahora mismo, nadie podría vivir de un turismo solo halal aunque sabemos que hay 2 millones de visitantes, pero no es suficiente. Hay un hotel halal en Torremolinos y había otro en Marbella. El certificado halal no significa que sea solo para musulmanes, en el de Marbella había muchas familias españolas con adolescentes que se sentían más tranquilos porque sabían que no había alcohol en el hotel. Esos son los establecimientos halal, la certificación muslim friendly no tiene tantas exigencias, es un establecimiento normal pero entiende al público musulmán y pone un desayuno, determinados platos con trazabilidad separada en la cocina o si es un hotel, que va a tener un espacio para realizar las oraciones y la indicación de la orientación a la Meca… Que vean que has pensado en él.

¿Hasta qué punto los turistas musulmanes, más de 2 millones ya, esperan eso cuando vienen a España? Cuando un español viaja a un país de mayoría musulmana tampoco espera encontrar jamón en la carta, por ejemplo.

Vienen sabiendo las carencias y se aguantan, pero si hay oferta halal certificado, lo prefieren. A un español, cuando viaja por ahí, no le importa estar una semana sin comer cerdo, puedes comer cualquier otra cosa. Y respecto al alcohol, pocos países te impiden beber, incluso en Arabia Saudí están empezando a permitir establecimientos para turistas con alcohol. Una cosa es la moral oficial del país de cara a su población y otra respecto a los turistas.

¿El sello supone un plus de precio también?

No, ya no. Es un plus que nosotros hagamos una supervisión anual pero el impacto que puede tener en el conjunto de la economía es…

¿Entonces cuál es el freno para que no haya más empresas que se sumen al mundo halal?

En estos últimos tiempos, la pandemia lo paró todo. Mucha gente no ha dado el paso por eso. No es nada complicado, las exigencias son sencillas y no es caro.

¿Cuál va a ser su papel en el Patronato del Foro Islámico Económico Mundial?

Las atribuciones que tiene pertenecer al Patronato es que durante un periodo, 20 personas somos asesores para proponer actividades al patronato, representamos a la fundación en los territorios donde nos movemos, yo lo haré en España e Hispanoamérica que son nuestras áreas naturales de influencia, asistir a los foros, proponer participantes, temas de debate… El foro abarca todo lo que tiene que ver con nuevas tecnologías y desarrollo empresarial, investigación y el papel de los 20 miembros es asesorar al foro, participar, ayudar y proponer.

¿En el foro es usted la única mujer?

No, hay más mujeres. Soy la única persona española, de Europa hay solo dos o tres personas más y luego hay mujeres de todo el mundo. Hasta ahora, en el mundo halal las mujeres estaban en nivel alto técnico, pero no en el ámbito de la gestión, pero cada vez hay más mujeres. Y también es muy distinta la realidad de Malasia o Singapur que en el Golfo Pérsico, donde la cultura no abre el camino igual a las mujeres.

¿Su presencia en este órgano puede atraer inversiones a Córdoba?

En Córdoba, tuvimos muy mala experiencia en el 2015. Conseguimos traer a la ciudad una round table y participaron muy pocas empresas. Algunas consiguieron conectar con fondos de inversión de Malasia, pero fue decepcionante porque no se comprendió la importancia y el impacto mundial del foro. Los fondos de inversión islámicos son de los más estables. España es de los pocos países de la UE que no ha modificado su modelo bancario para poder dar entrada a los fondos islámicos y estamos perdiendo una oportunidad. Esa es la gran opción que tenemos por delante. Una base importante de la producción andaluza son productos halal (aceite, derivados de cereales, frutas, transformación, patrimonio, turismo…). Pero esto tiene que hacerse entre todos. Las empresas con certificación halal han visto que fuera no nos perciben como país, que es como se relacionan ellos habitualmente. Si no das una imagen de unidad, no se genera confianza.

¿Córdoba desprecia el mercado halal?

Yo creo que el turismo sí, claramente. Y en industria, creo que también. No tengo el dato de exportaciones halal, pero hay mucho por hacer. Cuesta mucho y no entiendo por qué, aunque creo que el nuevo equipo de gobierno local tiene clara la importancia y en lo que queda de mandato va a dar un impulso importante a este tema.