Halima Aden, la mujer somalí que acabó siendo embajadora de UNICEF

Creció en un campo de refugiados y acabó siendo la primera mujer somalí en la junta directiva de su universidad en EEUU y embajadora de UNICEF

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Creció en un campo de refugiados y acabó siendo la primera mujer somalí en la junta directiva de su universidad en EEUU. Es modelo en las principales pasarelas y acaba de lanzar su primera línea de moda. Como embajadora de Unicef, lucha por los niños desplazados.

¿Quién es Halima Aden?

Tengo muchas identidades. Soy una mujer negra, somalíamericana y refugiada. También la primera mujer en muchos espacios. Quizá la más destacada y por la que más se me conoce es por ser la primera en usar hiyab en las principales pasarelas y revistas de todo el mundo. Háblenos sobre su infancia.

¿Cómo fue su vida en el campo de refugiados en Kenia donde vivió con sus padres somalíes?

Tuve una infancia agradable en el campamento. Cuando no conoces nada diferente, sacas el máximo partido de tu situación. Para mí, el campamento de refugiados de Kakuma en Kenia fue y es un lugar de esperanza. Hay un abrumador compañerismo en el campamento. Nosotros, como niños, a pesar de ser de diferentes lugares, practicar diferentes religiones y hablar diferentes idiomas, jugamos juntos y nos aceptamos con los brazos abiertos.

¿Cómo superó los obstáculos del día a día?

Tuve muchos episodios de malaria y muchas veces no sabía cuándo sería mi próxima comida. A pesar de esto, lo que más me llamaba la atención era ver a los trabajadores de la ONU y de Unicef y saber que algún día quería ser como ellos, volver al campamento y ayudar a los niños. Hace un año tuve la oportunidad de volver a Kakuma con Unicef y me nombraron embajadora de la organización. Sin duda ha sido lo más destacado de mi carrera y me ha ayudado a cerrar el círculo vital.

¿Qué importancia tiene la educación para lograr la igualdad de género?

Es importante que las niñas de todo el mundo tengan la oportunidad de recibir educación. Cuando me reubicaron en los Estados Unidos, mi madre estaba muy emocionada… Yo tendría la oportunidad de ir a la escuela y poder algún día mantenerme sola. Fue un trabajo duro, pero pasé de no hablar inglés a obtener sobresaliente en clase. Supe desde muy joven, habiendo crecido con una madre soltera, que siempre tendría un plan para mantenerme por mí misma.

¿Las mujeres musulmanas tienen más limitaciones?

Creo que hay algunos países predominantemente musulmanes que limitan las oportunidades de las mujeres, pero también veo que algunos están dando grandes pasos para tomar posiciones progresistas para las mujeres. Creo que las mujeres, musulmanas y no musulmanas, debemos ser las mayores defensoras de las demás, alentándonos mutuamente, apoyándonos entre todas para que poco a poco lleguemos a estar en todos los espacios y trabajos en los que antes no teníamos representación. Y luchar por nuestros sueños. Suele decir que no es una víctima, y que se puede ser una triunfadora. Nunca me he visto como una víctima, mi madre no me lo hubiera permitido. Decidí desafiar la norma y darme una oportunidad. Ha valido la pena y he cambiado la trayectoria de mi vida. Pasé de estar en tres trabajos a la vez para pagar mis cuentas a ser una ciudadana solvente económicamente y orgullosa de pagar mis impuestos. A veces tienes que decidir que no tendrás miedo a lo desconocido, y tirarte de cabeza. No todos respetarán tus decisiones y no pasa nada. También tuve que aprender eso. A veces las personas tienen miedo de lo que es diferente.

¿Cómo ha convertido esto en su punto más fuerte?

Mi lema es: «No cambies tú, cambia el juego, cambia las normas». No creo que debas conformarte para ser aceptada. Por mi experiencia, creo que hay que presentar siempre la versión más auténtica y genuina de una misma.

¿Qué mensaje le daría a todas las chicas que nos leen?

Nuestro lema es: «Las chicas no tienen límites». Mi mensaje sería: «Si no te invitan a la mesa, acerca tu silla y únete a la conversación». Sabe bien qué es vivir de su imagen.

¿Cómo deshacernos de los estereotipos?

Debemos seguir conociendo a la gente que nos rodea y hablar con personas diferentes a nosotros. Cuanto más nos conozcamos, veremos que todos somos más parecidos que diferentes. Es embajadora de Unicef.

¿Cómo ayuda?

Un niño necesitado no conoce la política. Hay más niños desplazados que nunca. Como niña refugiada que fui, lo más importante que puedo hacer es seguir compartiendo mi historia y defender el trabajo que hace Unicef para mejorar y salvar sus vidas.

¿Quiénes han tenido más influencia en su vida?

Mi madre. Ella huyó de la guerra civil somalí a pie y caminó 12 días a Kenia hasta el campo de refugiados donde nací. Luego se mudó con su familia a los Estados Unidos. Aunque no hablaba inglés y era analfabeta, se presentaba en mi escuela todos los días para asegurarse de que mis maestros supieran que quería que tuviera éxito en el aula. Hizo las cosas lo mejor que pudo y con muy poco. Siempre agradeceré su fuerza y resiliencia.

¿Con qué sueña Halima Aden?

Tengo tantos objetivos… Recientemente he lanzado mi primera colaboración de moda Halima X Modanisa, una línea de turbantes y bufandas. Sueño con seguir emprendiendo y expandir mi papel en la industria de la moda. El mundo pertenece a… A aquellos que no tienen miedo a darse una oportunidad y no temen al fracaso.