Hajjar Brown, una actriz española musulmana, triunfa en la serie Skam

«I’m too religious for haram people and too haram for religious people. That’s my life» («Soy demasiado religiosa para los no musulmanes y demasiado poco religiosa para los creyentes (musulmanes). Esa es mi vida»), se puede leer, entre posados y LOTD, en el perfil de Instagram de Hajar Brown, la actriz española y estudiante de Ingeniería Civil de 24 años que interpreta a Amira en la serie ‘Skam’ (Movistar+). Y que, como su personaje, es hija de padres marroquíes, profesa la fe islámica, luce ‘hiyab’ y se la puede ver tanto de fiesta con sus amigas no musulmanas, como comiendo los domingos con las que sí lo son.

Las coincidencias con su personaje no son casuales: muchas de las vivencias de Amira están basadas en las suyas, que contó al equipo de ‘Skam’ cuando, al principio, colaboró con este como documentalista. «Querían saber cómo era la realidad de una chica musulmana en España y habían visto mi Twitter, donde hablo del tema con naturalidad», explica. Luego ella insinuó que había hecho algunos papeles como actriz, le hicieron la prueba y… ¡voilá!

Ahora, la cuarta y última temporada de la serie ha convertido a Hajar en la primera mujer con hiyab en protagonizar una ficción en España. Una oportunidad para conocer más de esa Amira que navega entre dos culturas tratando de que ninguna de las dos la sobrepase. ¿O hablamos de Hajar

Al otro lado del teléfono, Hajar Brown contesta.

Protagonista de la cuarta temporada. ¿Te pesó soportar tanto peso?

La presión no fue negativa, sino al revés. Como es algo que me gusta y el proyecto me chifla, fue superbien.

Aunque el relato de Amira, tu personaje, te tocaba de cerca.

Mucho de lo que le ocurre a Amira está basado en mis sentimientos y experiencias, que había contado al equipo de casting. Yo ya era fan de Skam Noruega de antes y tenía confianza en la serie, que ha hecho una historia con respeto, tolerancia y cariño. Y que es real.

Has dicho que te sorprendió que tu papel no fuera el de una chica que no está feliz con su condición de musulmana, como «pasa siempre». ¿Solo nos gusta ver esa parte del relato?

Se suele hablar de la chica que no está contenta con su condición y que, además, es liberada por un hombre. Creo que tiran por ahí porque piensan que da morbo y que así va a interesar a más público.

Hemos visto a Amira en fiestas en las que todas sus amigas beben sin fin mientras ella no prueba el alcohol e, incluso, busca un rincón donde rezar. ¿Es fácil compaginar ambos mundos?

Fácil no es pero una vive con eso. Hasta que no reafirmé mi identidad, sentía que no pertenecía ni a un mundo ni a otro, no estaba al 100% en ninguno. Luego me di cuenta de que soy parte de ambos y eso es lo que me hace especial. Mi personaje, Amira, se va de fiesta con sus amigas porque quiere pasar tiempo con ellas pero también quiere cumplir con sus obligaciones porque eso le da paz.

¿Tú cómo mantienes el equilibrio?

Me junto con la gente con la que tengo afinidad. Tengo amigas no musulmanas con las que salgo un montón, pero también necesito a mi grupo de musulmanas porque ellas comparten conmigo situaciones y experiencias que el resto, no. Necesito los dos mundos.