Cuando morimos, despertamos

Un hadiz del Profeta Muhammad (PS) nos dice: “Los hombres están dormidos y cuando llega la muerte se despiertan. Tomado en su sentido literal, nos lleva a pensar sobre lo que sucede después de la muerte y nos dice que tendremos una conciencia en el Más Allá y que esta conciencia será mucho mayor que la de este mundo.

72
muhammad cuando morimos despertamos

Una palabra atribuida al Profeta Muhammad (PB), dice:

Los hombres están dormidos y cuando llega la muerte se despiertan

¿Qué puede significar realmente un dicho así? Por un lado, tomado en su sentido literal, nos lleva a pensar sobre lo que sucede después de la muerte y nos dice que tendremos una conciencia en el Más Allá y que esta conciencia será mucho mayor que la de este mundo. Otra variante de este hadiz afirma que el Profeta (PB) dijo: “Los hombres están como en un sueño y cuando ocurre la muerte, se despiertan”.

La conciencia que tenemos aquí abajo es, en comparación con las realidades que se manifestarán en el Otro Mundo, como un mero sueño … También entendemos que en el Otro Mundo captaremos la Realidad de la misma manera que hace el ser que se despierta y pensó que su sueño era realidad, pero luego se da cuenta de la ilusión que era el mundo onírico … Pero para entender mejor este hadiz debemos citar otro donde el Profeta (PB) dice: “¡Morid antes de morir!” Para comprender el profundo significado del primer hadiz, este segundo es indispensable.

De hecho, esta palabra nos invita a ver la muerte no solo como el fin del proceso vital de nuestro cuerpo, sino también como una transformación que tendrá lugar en nuestras vidas. ¿De qué muerte se trata? De la del ego, por supuesto, que nos impide ver la Realidad tal como es, y que no nos permite reflejar la Luz de las cualidades divinas a través de nuestro ser. Entonces, para despertarnos, debemos darnos cuenta de que dormimos.

Meditemos en estas palabras proféticas durante 5, 10, 15 o 20 minutos y esto puede y debe llevarnos a entender que nuestro propósito en esta tierra es el conocimiento, el conocimiento de nosotros mismos en primer lugar, que no puede estar completo sin el conocimiento de los demás, como en un juego de espejos, y, sobre todo, el conocimiento de Dios.

Una vez que esta toma de conciencia queda establecida es cuando el durmiente que hay en nosotros se despierta y entonces toma el camino para un viaje horizontal donde va a sentir la unión con la humanidad y luego un viaje vertical que lo llevará desde el centro de su ser a la Realidad Sublime y Eterna de la Presencia Divina.