La medicina islámica medieval

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medicina islamica medieval

El conocimiento de la historia de la medicina islámica está basada principalmente en fuentes biográficas como Tarikh al Hukama (Historia de los Médicos y los Filósofos) de Ibn al Qifti y Uyun al Anba fi Tabaqat al Atibba (Fuentes de Información sobre las Clases de los Médicos) de Ibn Abi Usaibiah, junto con algunas referencias en obras literarias.

En la Arabia pre-islámica la medicina consistía en remedios naturales y de hierbas. Los dichos del Profeta Muhammad sobre la limpieza, la dieta, las enfermedades y las curas fueron recogidos en libros como Tibb al Nabawi (o La Medicina Profética). Los musulmanes shiíes también tuvieron otra obra Tibb al Immah o (La Medicina de los Imames).

Existe alguna influencia de Persia en este campo. Allí estudió Al Harith ibn Kaladah al Thaqafi, en la ciudad de Jundishapur, donde practicaban médicos iraníes, indios y nestorianos y se tradujeron textos indios y siriacos al persa. Al Thaqafi creía que el exceso de alimentación era la causa de casi todas las enfermedades. Desde allí, varias sustancias médicas usadas por los indios fueron difundidas al Oriente Medio árabe. Ali bin Salh Rabban al Tabari (m. 854) expuso en su obra Firdaus al Hikmah (El Paraíso de la Sabiduría) el conocimiento árabe sobre la medicina india y siriaca en el s. IX.

En Damasco, en la era de los Omeyas, tuvieron lugar algunos hechos significativos como la amputación de una pierna infectada por la gangrena, que viene mencionada en la libra Kitab al Agani, de Abul Faraj al Isfahani.

En Bagdad, durante la era de los Abasíes, la ciencia islámica se desarrolló rápidamente bajo los califas Al Mansur, Harun al Rashid y Al Mamun. El médico Hunayn ibn Ishaq (m. 877) y su hijo, Ishaq bin Hunain, y otros tradujeron numerosos tratados griegos al árabe, en especial las obras de Hipócrates y de Galeno, que no tardó en convertirse en el maestro indiscutible de los médicos islámicos, hasta el punto de quedar prácticamente eclipsadas todas las demás escuelas.

Las obras de Hunayn incluyeron también tratados médicos originales como Kitab al Masa´il fil Tibb (un libro sobre problemas médicos) y Kitab al Ashar Maqalat fil Ain (Diez Tratados sobre el Ojo).

Hay que citar también algunos tratados de farmacología como Kitab al Saidalah (El Libro de las Medicinas) de Al Biruni, que clasificaba 850 drogas o medicinas y el Kibab al Mugni fil Adwiyat al Mufradah (un tratado sobre medicinas o drogas del s. XIII), que recogía 1.400 medicinas o remedios de origen mineral, vegetal y animal.

La prohibición de efectuar disecciones de cadáveres humanos e incluso animales no fue óbice para
que la cirugía se desarrollase considerablemente, pero a pesar de todo los textos galénicos siguieron
siendo la fuente y la autoridad a la que invariablemente se remitían los médicos árabes. Las obras
más importantes legadas a la posteridad son probablemente las colosales enciclopedias médicas: la
de al-Razi (Rhazes, c. 865 – 925), en treinta volúmenes, que no sin razón se conoció en Occidente
como Continens.

La Obra de Al Razi Enfermedades y Niños, le hizo ganarse el título de “El padre de la pediatría”. Ibn Al Jazzar (m. 984) de Túnez también escribió sobre el cuidado de los niños desde el nacimiento a la adolescencia. Su trabajo fue más tarde sobrepasado por el cordobés Arib ibn Said, que escribió sobre ginecología, embrología y pediatría.

Cabe también citar o la famosísima enciclopedia del andalusí Abu-l-Qasim al-Zahrawi (Abulcasis, m. 1013), traducida al latín, al hebreo y al provenzal; por no hablar ya del Canon de medicina del persa Ibn Sina (Avicena, 980 – 1037), que en el siglo XVII seguía siendo libro de texto en diversas universidades europeas como las de Montpellier y Lovaina.

Se desarrollaron también instituciones propiamente científicas como el hospital Al- Kabir al-Nuri en Damasco y los de al-‘Atiq y al-Mansuri en El Cairo. Cuando los árabes conquistaron Egipto, establecieron también una escuela médica y un hospital en Alejandría.

Cabe destacar la acción de los califas Abasíes en Bagdad, que fundaron varios hospitales como el Hospital Al Saidi, el Hospital Mutadhidi, creado por el califa Al Mutadhid, y el Hospital Al Muqtadiri, fundado por el califa Al Muqtadir. Hay que destacar también el hospital Adhudi, en el oeste de bagdad, que contaba con una escuela médica y 24 médicos.

Salah al Din (Saladino) fue un importante fundador de hospitales y construyó uno en cada una de las ciudades de El Cairo, Alejandría, Jerusalén y Damasco. Estos hospitales ofrecían tratamientos gratuitos.

Hay que destacar también los hospitales fundados en Marrakesh en el año 1199 -donde trabajó Ibn Rushd (Averroes)- y en Granada en 1397.