Encuentro histórico entre el Papa Francisco y el Gran Ayatolá Ali al Sistani en Nayaf

El jefe de millones de católicos en el mundo se reunió en la ciudad sagrada de Nayaf durante casi una hora con Sistani, referencia religiosa para la mayoría de los musulmanes shiíes, en un encuentro religioso sin precedente.

La reunión privada tuvo lugar en la humilde casa que Sistani ha alquilado durante décadas, ubicada cerca del santuario de cúpula dorada del Imán Alí en Nayaf, a 160 kilómetros de Bagdad. Una foto oficial del Vaticano mostró a Sistani con su tradicional túnica y turbante negros sentado frente a Francisco, vestido de blanco, durante el segundo día de la primera visita papal a Irak.

El Papa se quitó los zapatos antes de entrar en la habitación de Sistani. El clérigo musulmán, quien normalmente permanece sentado para los visitantes, se puso de pie para recibir a Francisco en la puerta de su habitación, un raro honor.

Sabiduría y sentido común

Al finalizar el encuentro, el ayatola pidió en un comunicado a los líderes religiosos mundiales que pidan responsabilidades a las grandes potencias y que la sabiduría y el sentido común prevalezcan sobre la guerra. Añadió que los cristianos deberían vivir como todos los iraquíes en paz y en seguridad, con todos sus derechos constitucionales.

El liderazgo religioso y espiritual debe desempeñar un papel importante para detener la tragedia (…) e instar a las partes, especialmente a las grandes potencias, a hacer prevalecer la sabiduría y el sentido y borrar el lenguaje de la guerra, señaló el líder musulmán.

Sistani, de 90 años, quien casi nunca hace apariciones públicas, es una de las figuras más influyentes en el islam chiíta, tanto dentro como fuera de Irak, y su encuentro fue el primero entre un Papa y un clérigo shií tan importante, una visita que fue una poderosa señal de convivencia en un país desgarrado por la violencia.

El Vaticano indicó que Francisco agradeció a Sistani por haber alzado la voz en defensa de los más débiles y perseguidos durante algunos de los momentos más violentos de la historia reciente de Irak.

El mensaje de paz de Alí Sistani afirmó el carácter sagrado de la vida humana y la importancia de la unidad del pueblo iraquí, apuntó Francisco. La histórica visita fue una oportunidad para que el Papa hiciera hincapié en la necesidad de colaboración y amistad entre las distintas comunidades religiosas, según la declaración de la Santa Sede.

Tras reunirse con el clero católico a su llegada el viernes a Bagdad, el papa de 84 años quiso tener este gesto de apertura hacia el islam shií, dos años después de firmar en Abu Dabi un documento sobre la fraternidad humana con el gran imán sunita de la Mezquita Al Azhar de El Cairo, Ahmed Al Tayeb, una de las grandes autoridades sunníes.