Mohammad Ali: un juego peligroso con el ejército egipcio

Muhammad Ali, un hombre de negocios y ex contratista del ejército egipcio, ha impulsado las protestas en Egipto con sus vídeos de YouTube desde Barcelona

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Hace ocho años salieron los egipcios a las calles y las plazas de las ciudades de Egipto pidiendo tres reivindicaciones muy sencillas y básicas: Pan, Libertad y Justicia Social. Fue una revolución del pueblo egipcio en contra del ex presidente Hosni Mubarak y su gobierno y lo que empezó esta revolución fueron las redes sociales y sobre todo el Facebook. Ahora, parece que han comenzado a producirse otras manifestaciones con el mismo objetivo de cambiar el presidente actual, promovidas esta vez desde YouTube.

La historia empezó el mes pasado, cuando Mohammad Ali, un actor, hombre de negocios y ex contratista del ejército egipcio, publicó un vídeo en el YouTube contando al pueblo egipcio la vida oculta del ejercito después de haber trabajado con ellos quince años. Ali declaró que en los últimos ocho años estuvo sufriendo muchos problemas en el trabajo con el ejército y empezó a entender literalmente que significa corrupción. El ejército egipcio le debe hasta hoy en día once millones de euros por construir varios proyectos para los militares y empezó a intentar solucionar el problema con él después de que el primer vídeo apareció. Le llamaron de Egipto y de la Embajada de Egipto en España (donde reside Ali con su familia) para llegar a un acuerdo con él ofreciéndole once millones con los intereses si él deja de publicar vídeos y publica solo uno más pidiendo disculpas al presidente.

A Mohammad Ali no le gustó esta propuesta y empezó lo que él lo llama “el Juego”, como ha dicho varias veces en sus vídeos (Yo quiero jugar un juego contigo Sisi y ya no quiero mi dinero sino que quiero que todo el mundo sepa la verdad) y continuó esta serie de vídeos de preguntas y respuestas. En un vídeo responde a las preguntas de personas egipcio contando más secretos y haciendo más preguntas al Sisi. Y este juego de preguntas le llevó al final a ganar el apoyo de los partidos de oposición y a provocar manifestaciones en Egipto en favor de la justicia y la libertad de expresión.

Muchos egipcios creen en la verdad de todo lo que dice Ali. En la mayoría de sus discursos, el presidente Al Sisi dice: “Somos pobres y tenemos que apretarnos el cinturón”. Y en otro discurso dijo: “Yo solo tenía agua fría en mi nevera” como una declaración que Al Sisi siempre ha sufrido la pobreza y el pueblo egipcio igual la tiene que sufrir. Sin embargo, Ali mostró la verdad y las cifras de dinero que ha malgastado Al Sisi y su familia construyendo villas y casas con millones del dinero que ha sacado él supuestamente de las ayudas para Egipto. El último escándalo, que explotó toda la rabia de los manifestantes, Ali se refiere a la orden que le dio Al Sisi para construir un hotel de lujo como un sitio de relajación para oficiales de la Inteligencia Militar en un distrito en las afueras de El Cairo. El hotel nunca estará destinado a atraer turistas y fue construido con un presupuesto de diez millones de euros.

El objetivo de Ali es destapar todos los secretos del presidente Al Sisi y su gobierno y enseñar todos los egipcios y todo el mundo la corrupción que él vio cuando estaba trabajando como contratista para el ejército.

Los vídeos han tenido éxito y se hicieron muy populares desde el primero. Ellos se han convertido en la serie favorita del pueblo egipcio. De una parte Ali no tiene ninguna intención de parar el juego aunque está recibiendo todos los días amenazas de muerte y, por otra parte, Al Sisi empieza a responder de manera indirecta en sus discursos diciendo: “Sí. Estoy construyendo castillos pero nada de ello es para mi… Todo es para Egipto”, una afirmación que Ali y casi todo el pueblo egipcio ponen en duda porque al final es Al Sisi quien vive y vivirá en esos castillos. Ali sigue con su revolución electrónica desde su exilio y en uno de sus últimos vídeos pidió a los egipcios subir a las terrazas de sus casas para expresar su oposición desde allí para no chocar con las fuerzas armadas y evitar más heridos y arrestos.