Millones de peregrinos visitan Kerbala (Iraq) para conmemorar el martirio de Hussein en Ashura

Millones de peregrinos se alistaban el lunes y martes en la ciudad iraquí de Kerbala como parte del tributo a Hussein, nieto del Profeta Muhammad (PB)

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Millones de peregrinos se alistaban el lunes y martes en las inmediaciones de la ciudad iraquí de Kerbala como parte del tributo a Hussein, nieto del Profeta Muhammad (PB) y tercer imam de la escuela shií del Islam..

Asesinado en el décimo día de Muharram, primer mes del calendario lunar islámico que, en esta oportunidad coincidirá con la fecha de mañana, de acuerdo con el gregoriano.

En el año 680, Hussein, su familia y seguidores fueron víctimas de una masacre por tropas de Yazid, de la dinastía Omeya, quien de esa manera eliminó el obstáculo para hacerse del califato de Kufa.

Durante los 10 días iniciales del primer mes del calendario lunar islámico, los musulmanes shiíes visten de negro y ejecutan rituales de conmemoración por el asesinato del descendiente del profeta.

Siglos tras siglos, continúa la costumbre de recordar a quienes estiman héroes de la Resistencia, porque, en su concepción, murieron en defensa de la verdad.

Según esa línea, Hussein sacrificó su vida para reavivar el islam en una desigual batalla contra quienes que buscaban desviar divino.

Desde los sucesos de Kerbala, el mundo musulmán se dividió en dos y luego en más, pero las corrientes fundamentales, shiísmo y sunnismo, predominan hasta el día de hoy.

La conmemoración anual a menudo va acompañada de actos de duelo ritual.

En ceremonias sangrientas en unos casos y en otros no, los shiíes intentan renovarse, purificarse y mantener vivos valores religiosos y humanos.

Sin embargo, hay otras interpretaciones de cómo honrar al nieto de Muhammad (P), en tanto que hay quienes expresan su amor por Hussein a través de la donación de sangre.

Tras el asesinato de Ali ibn Abi Talib, yerno del Profeta Muhammad (PB), cuarto califa y primer imam shií, sus seguidores proclamaron a su hijo Hassan como califa, pero el gobernador de Siria, Muawiya ibn Abu Sufian, lo convenció para que abdicara con la promesa de devolver el poder en un futuro.

Ocho años después, Hassan murió envenenado en la ciudad de Medina y se dice que detrás estuvo presente la mano de Muawiya, fundador de la dinastía omeya, quien designó a su hijo Yazid como sucesor e incumplió su promesa.

El hermano del envenenado, Hussein, hijo de Ali y Fátima, hija del Profeta, fue proclamado como único califa por los musulmanes de Kufa que se denominaban “shia Ali” o partidarios de Ali.

Acompañado por 72 fieles y sus familias, Hussein puso rumbo a Kufa, en el actual Iraq, donde esperaba encabezar la oposición contra Yazid.

Para impedir ese objetivo, el califa tirano envió una fuerza de 30.000 soldados que cercó al campamento de Hussein y sus seguidores, en la planicie de Kerbala, a pocos kilómetros de la ciudad de Kufa, en el segundo día de Muharram. Tras negociaciones que no llegaron a acuerdo alguno, se desencadenó una batalla que finalizó con la ejecución de todos los seguidores del malogrado profeta.

Los anales apuntan que el nieto de Muhammad fue el último en morir con su hijo de seis meses en brazos. Fue decapitado.

Aquellos hechos consagraron al tercer imam como el mártir por excelencia de los shiíes.

Hoy en día un Mausoleo donde se halla la tumba del Imam Hussein ha sido levantado en Kerbala y es objeto de la visita de millones de peregrinos en el día de Ashura.

La Ashura es una jornada de recuerdo, duelo y reflexión.