Equipo de la Liga Profesional de Rugby de Australia visita la mezquita de Christchurch

Los jugadores del equipo de rugby Sea Eagles, que participan Liga Profesional de Rugby de Australia, han visitado la Mezquita de Christchurch

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En la localidad de Christchurch, donde la vida retorna lentamente, las puertas de la mezquita de Al Nur se reabrieron por primera vez el jueves 28 de marzo. Se trata de una mezquita que aún conserva las marcas de la masacre que el viernes 15 de marzo, la convirtió en un charco de sangre, en el corazón de una Nueva Zelanda que se recupera de sus heridas.

Con una cálida bienvenida por parte de los dignatarios de la mezquita Al Noor, los jugadores del equipo de rugby Sea Eagles, que participan Liga Profesional de Rugby de Australia, encabezados por su entrenador, Des Hasler, y el capitán Daly Cherry-Evans, cruzaron el umbral del recinto sagrado para mostrar su pesar y homenaje a los musulmanes locales tan cruelmente golpeados.

Mientras una atmósfera intensa reinaba en sus alrededores y detrás de sus muros, los invitados del equipo australiano se conmovieron profundamente al entrar en el escenario del drama que conocían solo a través de los medios. Ellos también se mostraron apesadumbrados al saber que el terrorista de extrema derecha que cometió el acto era uno de sus compatriotas.

“Fue un honor y una bendición haber sido invitados a conocer a la comunidad musulmana de Christchurch y sus líderes”, dijo Des Hasler. Aunque le fue imposible expresar los sentimientos indescriptibles que lo invadieron al entrar en la sala de oración, encontró las palabras para decir: “Fue una experiencia emocionalmente fuerte y surrealista. en el lugar de culto, donde se cometió una horrible masacre no hace mucho tiempo”.

Al final de esta conmovedora visita, dominada por un sentimiento de desolación pero también de una contenida alegría, nacida de la voluntad de plantar cara al horror del terrorismo y la ideología del odio, dos jugadores estrella de los Sea Eagles, Daly Cherry-Evans y Martin Taupau, dejaron una ofrenda floral frente a la Mezquita de Al Nur, en medio de los muchos racimos de flores y dibujos que yacían en el suelo en memoria de las 50 víctimas musulmanas.