Jóvenes musulmanes de España participan en evento juvenil europeo en Estrasburgo

Banderitas de la Unión Europea, música por doquier, selfis y, sobre todo, muchos jóvenes con ganas de alzar la voz. El mayor evento juvenil europeo no es Eurovisión, sino el European Youth Event (EYE), que ha tenido lugar este fin de semana en Estrasburgo (Francia) con un formato híbrido on y offline, en el que más de 3.000 jóvenes europeos se han podido ver las caras en la vida real después de un año y medio de conexiones por Zoom.

“El futuro es nuestro’, dice el lema de esta edición. Y los participantes creen firmemente en ello. O al menos se esfuerzan por lograr que así sea. “Queremos asegurarnos de que los jóvenes participamos, y de que nos tienen en cuenta, en la Conferencia sobre el Futuro de Europa”, explica Eduardo Arechaga, responsable de relaciones internacionales del Consejo de la Juventud de España (CJE), cuando se le pregunta por su presencia estos días en Estrasburgo. “Queremos que nuestra voz llegue y tenga un impacto en el presente y el futuro del continente”, dice.

Laila Serroukh ha asistido precisamente a Estrasburgo para tratar de acercar las instituciones a los jóvenes de minorías y racializados, un colectivo al que pertenece y al que representa como miembro de FEMYSO, el Foro de Organizaciones de Jóvenes y Estudiantes Musulmanes en Europa. “Considero que este sector de la población es el más alejado de las instituciones”, lamenta la joven, que lo achaca a la falta de información, tanto por parte de las instituciones como de los medios o del propio sistema educativo.

Serroukh está encantada de haber podido participar con la delegación española de FEMYSO, invitada por la eurodiputada socialista Iratxe García Pérez, pero ha echado en falta más diversidad entre los centenares de españoles que han estado presentes. “España tiene que aceptar la diversidad como parte de la identidad española”, reclama Serroukh, que pide al país más “autocrítica” en lo que a discriminación de la población musulmana y racializada se refiere. El 96% de los eurodiputados, por cierto, son blancos. He aquí otra materia pendiente.

Por su parte, FEMYSO también ha emitido un comunicado denunciando incidentes protagonizados por la ultraderecha. “La retórica dañina utilizada por los líderes de extrema derecha tiene un impacto en la vida de los jóvenes musulmanes”, condenan. La Federación ha agradecido a los organizadores del EYE y al equipo del Parlamento Europeo su “rápida reacción” ante los “numerosos incidentes” racistas que se han producido en la propia sede parlamentaria; sin embargo, algunas personas piensan que la respuesta institucional no ha sido lo suficientemente contundente, y eso les “da mucho que pensar”.

“Las instituciones europeas deberían ser más tajantes a la hora de parar el discurso de odio”, critica Fatima Ezzamouri, miembro de la delegación española de FEMYSO. “La presencia de la extrema derecha en las instituciones durante el EYE es una clara muestra de la presencia que tienen en la sociedad, pero si en un marco como el de la UE se permite este discurso, ¿qué nos garantiza que en la sociedad no haya una escalada mayor de violenciahacia colectivos como los musulmanes?”, se pregunta.

Ezzamouri llegó a Estrasburgo cargada de ganas e ilusión, pero reconoce que en este tema no es optimista, y menos después de lo que ha vivido estos días. “La juventud europea no está yendo hacia el progreso que debería, sino al contrario: la extrema derecha está encontrando métodos y mecanismos para atraer a los jóvenes y propagar sus discursos de odio”, advierte. Por desgracia, no todos los jóvenes fueron al EYE con espíritu constructivo.