El alcalde de Londres, el musulmán Sadiq Khan, busca la reelección

El político laborista británico Sadiq Khan, que en 2016 hizo historia al convertirse en el primer alcalde de Londres musulmán y de una minoría étnica, aspira a revalidar ese cargo en las elecciones municipales del 6 de mayo, pese a los retos que plantean los próximos cuatro años por el golpe del Brexit y la pandemia.

Con el mismo ímpetu que le llevó de una infancia humilde en el extrarradio hasta el Parlamento, donde fue diputado diez años, Khan se dispone ahora a batir a su principal rival, el conservador Shaun Bailey, al que aventaja por un amplio margen en los sondeos de intención de voto.

Locuaz y simpático al tiempo que firme y obstinado, este londinense de 50 años no se muerde la lengua a la hora de criticar al Gobierno conservador de Boris Johnson, con el que ha de lidiar a diario dado que, salvo ingresos por impuestos municipales, aporta la mayor parte del presupuesto del Ayuntamiento.

Con la recaudación en mínimos por la crisis, en su campaña Khan propone presionar a Johnson para que incremente los fondos para la capital y promete crear empleo, impulsar nuevas tasas a los coches contra la polución, hacer las calles más seguras para las mujeres, reducir los apuñalamientos (que han aumentado en su mandato) y controlar los astronómicos alquileres.

Hijo de inmigrantes pakistaníes

Nacido el 8 de octubre de 1970, Khan es el quinto de ocho hijos del matrimonio paquistaní formado por Amanullah y Sehrun, llegados en 1968 al Reino Unido y que se establecieron en el barrio de Tooting, en el suroeste de Londres.

Con 15 años, se afilió al Partido Laborista al ver el beneficio que reportaba a su padre, conductor de autobús, estar afiliado a un sindicato frente a la desprotección que experimentaba su madre como costurera.

Como la mayoría de personas de minorías étnicas, Khan experimentó racismo en su juventud y, con sus hermanos, practicó el boxeo, así como críquet y fútbol, y se hizo seguidor del Liverpool.

Tras estudiar derecho en la Universidad del Norte de Londres, entre 1994 y 2004 trabajó en un despacho de abogados especializado en derechos humanos y durante tres años presidió Liberty, organización de defensa de las libertades civiles, lo que combinó con un puesto de concejal municipal.

En 2005 ganó un escaño en la Cámara de los Comunes y en 2008, con el Gobierno laborista de Gordon Brown, se convirtió en secretario de Estado para Comunidades y luego Transporte, con lo que se erigió en la primera persona de origen asiático y religión musulmana en asistir a las reuniones del gabinete de ministros.

Tras quedar el Partido Laborista relegado a la oposición en 2010, Khan se presentó en 2016 para alcalde de Londres -en sustitución del actual primer ministro ‘tory’, Boris Johnson- y, con un histórico 57 % del voto, se impuso al millonario conservador Zac Goldsmith.

Casado y con dos hijas, al laborista le gusta subrayar que su trayectoria personal refleja la historia reciente de Londres, una ciudad con más de nueve millones de habitantes de los que un 44 % pertenece a una minoría étnica.

Contra el Brexit y contra Trump

Khan se declaró ‘desconsolado’ tras el triunfo del Brexit o salida británica de la Unión Europea en el referéndum de 2016 y se ha esforzado por apoyar, dentro de sus limitaciones -pues carece de poderes legislativos-, a los 1,7 millones de comunitarios residentes en la capital (3,7 millones en todo el Reino Unido).

Durante su último mandato, el laborista se enfrentó a menudo al expresidente estadounidense Donald Trump, que la tomó con él en Twitter después de que condenara públicamente sus políticas xenófobas y contra los musulmanes.

Al caer la recaudación municipal por la pandemia, Khan, que se ha recortado el sueldo un 10 %, pidió en 2020 al Gobierno central 1.600 millones de libras (1.840 millones de euros) para rescatar la red de transporte londinense, y en 2021 ha roto su promesa de no subir los impuestos locales.

También como medida de ahorro, ha anunciado el traslado este año de la sede del Ayuntamiento desde su icónico edificio en el centro de Londres a otro en el este de la ciudad.

Como alcalde, se le ha criticado por el aumento de los acuchillamientos en Londres, que él atribuye a las medidas de austeridad impuestas por el Gobierno conservador, y son polémicas las tasas antipolución que impone a los coches por entrar en el centro urbano y que ahora quiere extender a todo el perímetro de la ciudad.