Fin del período kemalista en Turquía. Se inicia el período de Erdogan

El resultado de las elecciones presidenciales y parlamentarias de Turquía ha puesto fin al período inaugurado por Mustafa Kemal Ataturk y ha marcado el comienzo de un nuevo período en la política del país, con Recep Tayyip Erdogan, el rostro de la política turca desde 2002, desempeñando el papel central.

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El resultado de las elecciones presidenciales y parlamentarias de Turquía ha marcado el comienzo de un nuevo período en la política del país, con Recep Tayyip Erdogan, el rostro de la política turca desde 2002, desempeñando el papel central.

En la vieja estructura política, Erdogan tuvo que moverse dentro de las líneas de un manifiesto político establecido por el fundador de la Turquía moderna, Mustafa Kemal Ataturk. Pero bajo el nuevo período, el mismo Erdogan es el arquitecto de un nuevo orden para la República. Hoy, Erdogan ya no es simplemente un ejecutor de la política ya establecida, sino que elabora un nuevo manifiesto para el país.

Se informó que la participación del 24 de junio fue cercana al 90 por ciento, la más alta en la historia de la nación. La votación volvió a colocar a Erdogan y su Partido de la Justicia y Desarrollo (AKP) en la cima de la escena política. ¿Cómo afectará esto a la política interna y cuál es la agenda política de Erdogan para el futuro?

Según los resultados electorales finales, Erdogan obtuvo el 52.55 por ciento de los votos y se presentó como un ganador absoluto. Las cifras sugieren que el candidato opositor Muharrem Ince obtuvo el 30.67 por ciento y el del partido kurdo Salahaddin Demirtas el 8 por ciento.

En lo que respecta a los partidos, la Alianza Popular, que incluye al gobernante AKP y el Partido del Movimiento Nacionalista (MHP), obtuvo el 53,65% mientras que la Alianza Nacional, que incluía al Partido Popular Republicano (CHP), al Partido Iyi (Bueno) y al Partido Saadet consiguió el 33,96% de los votos. El Partido Democrático Popular kurdo recibió el 11,69%.

Los resultados tienen varios puntos a destacar. Primero, Erdogan y su partido seguirán siendo los titulares incuestionables del poder, sin desafíos, a la hora de formar un gobierno o poner en marcha el nuevo sistema presidencial. En segundo lugar, el principal rival del AKP, el CHP, vio una caída en sus votos. Y tercero lugar, hay que destacar el éxito de los kurdos para volver a entrar al Parlamento después de un período de problemas con el gobierno de Erdogan.

El fin del legado de Ataturk

El primer y más significativo resultado de las elecciones de junio fue el final de un siglo de kemalismo en Turquía. Al construir una Turquía laica con un sistema parlamentario a partir de los escombros del derrotado Imperio Otomano, Ataturk creó un gran legado que le siguió durante las siguientes décadas. Dos asuntos fueron centrales en la Turquía de Ataturk: el sistema parlamentario y el laicismo extremo.

El sistema parlamentario y el laicismo fueron vistos como partes inmutables de la Turquía moderna en las últimas décadas. Cuando estuvieron en riesgo durante algunos períodos, los militares actuaron para salvar el legado de Ataturk y garantizar la protección de los dos principios por medio de golpes de estado. Desde la fundación de la república hasta el año 2002, el año en que el partido Erdogan asumió el poder, Turquía fue testigo de cuatro golpes militares.

Cuando el AKP llegó al poder, Turquía, bajo el liderazgo de Erdogan, tomó medidas silenciosas pero continuadas para socavar la política kemalista. En los primeros pasos, Erdogan logró reformar el sistema educativo, levantando la prohibición del hiyab islámico en las escuelas y universidades y edificios estatales. Después de dos períodos como primer ministro, Erdogan se convirtió en presidente para continuar liderando el país. Poco a poco, comenzó a hacer esfuerzos para transformar el sistema político de parlamentario a presidencial, una idea que provocó una reacción de los militares, que a mediados de julio de 2016 llevaron a cabo un intento de golpe, pero no lograron derrocar al presidente.

Después del golpe, Erdogan lanzó una amplia campaña de purgas. Despidió a 107,000 empleados estatales y militares y arrestó a más de 50,000 opositores. Con su decisión de fijar una fecha para el referéndum sobre las reformas constitucionales, que consistían básicamente en transferir el país hacia un sistema presidencial, Erdogan dio la última estocada al legado kemalista. Él ganó el referéndum sin dificultad. El cambio estaba programado para octubre de 2019, pero Erdogan adelantó ese momento después de reunirse con el líder del MHP, Devlet Bahceli, fijó el 24 de junio para unas elecciones legislativas y presidenciales anticipadas. Y ahora él y su partido son los vencedores y han iniciado un nuevo período en la historia turca.

Los nuevos cambios

El nuevo período debería denominarse, con razón, la era de Erdogan por dos razones principales: Primero, Erdogan es ahora un hombre más fuerte, que tiene un control total sobre el Ejército, la judicatura y la sociedad y puede realizar cambios fundamentales. Y segundo, la Alianza Popular ha ganado el 53.65 por ciento de los votos para liderar en el Parlamento y no tiene obstáculos para aprobar los proyectos de ley propuestos por el gobierno.

Algunos analistas sugieren que el gran poder permitirá a Erdogan continuar persiguiendo a la oposición fáctica. Se espera que los miembros del Movimiento Gülen, liderados por el clérigo de la oposición autoexiliado Fethullah Gülen, y los kurdos afiliados al proscrito Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) continúen sometidos a la represión de Erdogan. También se espera que Erdogan presione para aprobar leyes en consonancia con los valores islamistas del AKP.

En su discurso a sus seguidores después de las elecciones, Erdogan dio una imagen de cómo serán sus planes en la nueva Turquía. Adoptando un tono combativo, él dijo a la masa que le vitoreaba que Turquía combatió a los traidores y conspiradores y enemigos extranjeros.

“Juntos, respondimos a quienes esperaban que Turquía se inclinara ante ellos. Turquía eligió luchar firmemente contra los grupos terroristas del FETO (organización clandestina de Gülen) y el PKK”, dijo el presidente. Las observaciones dan una idea de la intención de Erdogan de continuar neutralizando a sus oponentes, algo que se espera se reinicie pronto.