Musulmanes de Gandía buscan disponer de una parcela en el cementerio municipal para enterramientos islámicos

La demanda de cementerios musulmanes es creciente, y Gandia, que tiene una notable población desde hace más de 20 años procedente de países como Marruecos, Argelia o Pakistán, no es ajena a ello. Hace siete años la comunidad de pakistaníes creó una asociación con el fin de ofrecerse apoyo mutuo en caso de defunciones para los residentes en Gandia o en la comarca, como una especie de seguro de decesos.

El secretario de esta entidad, Jamal Uppal, que se encarga de estas gestiones cuando fallece algún compatriota, reclama que el ayuntamiento habilite un terreno en el cementerio municipal, lógicamente con una separación del cristiano, o conceda licencia a la entidad para promover un recinto para enterramientos bajo el rito y las costumbres musulmanas.

En la legislatura pasada volvió a insistir sobre este asunto, pero de momento no ha visto cumplidos sus objetivos. En los últimos años también han llegado al ayuntamiento peticiones en este sentido a través de ciudadanos de forma independiente, por escrito, y de otros representantes de la comunidad islámica.

Uppal llegó a España en 1994, regenta una panadería y pastelería, y también tiene nacionalidad española. Explica que en la asociación son más de 300 miembros, y cada uno paga una cuota anual de 50 euros, que sube a 70 euros si forma parte de una familia, para sufragar gastos como las repatriaciones, en el caso de que los familiares quieran hacerlo así, o darle una ayuda económica a la viuda. Repatriar un cadáver a Pakistán puede costar 5.500 euros.

Este año la asociación ya ha tramitado diez defunciones, de las cuales la mitad fueron repatriados y la otra mitad se enterró en la capital, València.

Pero, transcurridos los años, ya hay musulmanes de segunda generación, u otros que han traído a sus hijos, y apenas les quedan familiares vivos en sus países de origen, por lo que muchos, como Jamal, ya no le ven sentido a estos viajes y prefieren tener a sus seres queridos fallecidos más cerca, de ahí la petición de lograr un cementerio, con una sala anexa para el lavado ritual del cadáver. «Esto llegará, en Reino Unido hay muchos cementerios musulmanes, incluso se hacen repatriaciones a la inversa», comenta Uppal.

Los acuerdos firmados en 1992 entre el Reino de España y la Comisión Islámica de España garantizan a los musulmanes «el derecho a la concesión de parcelas reservadas para los enterramientos islámicos en los cementerios municipales, así como el derecho a poseer cementerios islámicos propios». Pero en la mayoría de municipios no se cumple. Los cementerios general de València y municipal de Alginet sí que admiten el enterramiento de musulmanes empadronados en sus respectivas localidades.

El cementerio musulmán más cercano es privado y está en Chiva. Se llama Alsalam y fue inaugurado en julio de 2020. Ocupa una superficie de 10.000 metros m2 de terreno. En Gandia tampoco hay tanatorios privados adaptados a los ritos musulmanes. Por otra parte, hay cuatro mezquitas, pero los imanes sólo se encargan de la ceremonia funeral.

Desde el Gobierno de Gandia el concejal de Cementerios, Jesús Naveiro, reconoce que es una asignatura pendiente. «Yo mismo he participado en reuniones de trabajo para explorar esa posibilidad», señala. Naveiro considera que hay que dar solución a esa necesidad, «siempre desde el máximo respeto a todas las creencias religiosas y sensibilidades. Son ciudadanos que han elegido a Gandia para desarrollar su proyecto vital, cuentan con un importante arraigo y forman parte indispensable de nuestra comunidad. Con respecto a la ubicación, es un aspecto que se está estudiando y debe analizarse en profundidad, ya que deben respetarse los espacios de las diferentes religiones».

Fuentelevante-emv.com
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