El final de Ramadán aprieta las economías familiares en Melilla

El final del mes de Ramadán se acerca y todas las familias de la comunidad musulmana en Melilla se preparan para ello, aunque los precios en la alimentación sobre todo, que siguen disparados, pone a prueba sus economías.

A pesar de esto, se respira un ambiente muy alegre en los días previos a la fiesta y, en declaraciones a este periódico, muchas personas lo van a vivir con muchas ganas por mucho que el coste de los productos en los mercados y comercios siga apretando.

Hakim, que regenta una tienda en el rastro, dice que «ya están preparándolo todo para la tradición del Ramadán» que finaliza en pocos días.»Para comer nosotros prepararemos de todo un poco: dulces, cuscús, carne… De todo», añade.

En cuanto al impacto de los precios en la elaboración de los platos Hakim comenta que «están por las nubes». «Creo que, por esto, mucha gente lo va a pasar mal, está todo muy difícil, económicamente esto no puede ser».

Este comerciante melillense también dice que «este año el Ramadán ha estado perfecto» y comenta que, prácticamente, «no se ha enterado».

Hakim, por su parte, prefiere quedarse con el lado positivo de estas fiestas y tratar de no pensar mucho en los problemas que puedan suponer los precios para disfrutarlas.

«Son fiestas familiares, nos reunimos todos: nuestros padres, nuestras madres, nuestros hijos… Es un momento para pasarlo bien», destaca.

Entre la bulla del mercadillo, muchas personas se dirigían a los comercios y al Mercado Central para ultimar los preparativos y tenerlo todo listo para pasar ese día en familia, como es el caso de Malika y su marido, que se encontraban paseando entre los puestos.

«He notado un poquito la subida de precios en muchas cosas, la verdad, en la pasta, la verdura y algunas carnes», dice esta mujer mientras su marido, con muy buen humor, apuntaba a que celebrarán la fiesta los dos solos.

Hussein se encontraba mirando el género de algunos puestos y dice que va pasar el final del Ramadán «muy bien» y afirma «que ya lo tiene todo listo y casi preparado en casa».

Tampoco le ha pasado desapercibido la subida de precios en los comercios y comenta que «absolutamente todo está más caro: el pescado, la carne y las verduras» y que, por ello, «este año habrá que recortarse un poco».

Saliendo ya de la calle y dejando atrás los puestos, hacia el Mercado Central se dirigían varias personas dispuestas a comprar todo lo necesario para la fiesta y ese camino es el que estaba haciendo Malika, que ya estaba repasando el menú que va a preparar.

«Pues haré lo típico de todos los años, lo que es la pastela, la carne y algunos dulces, pero con estos precios a ver cómo lo hago», dice.

Esta mujer, que estaba en mitad de su recorrido entre unos locales y otros para hacer su compra, señala que «los tomates, por ejemplo, están carísimos» y todavía concreta un poco más diciendo que «4 tomates son más de dos euros».

Ella asegura tener suerte porque «tiene 3 hijos», pero apunta que «los que tengan más, se tienen que estar tirando de los pelos».

Ya en el interior del mercado, Mimona se encuentra repasando un expositor de ajos y, mientras selecciona los que ve con mejor aspecto confiesa que, con la subida de precios «ha tenido que cambiar varios de los platos que preparaba normalmente para el final del Ramadán».

Igualmente, asegura que preparará un buen menú y que habrá de todo. «Haré harera, chebakía y de todo, es un día especial», añade.

Los precios están afectando de forma clara a cómo se va a celebrar el final del mes de Ramadán este año y, aunque en la calle la gente espera la fiesta con ganas para reunirse con sus familias, el coste de los productos se está traduciendo en recortes en los hogares.

A pesar de ello, el ambiente que se respira es festivo y no parece que esto vaya a impedir que en las casas se vaya a disfrutar de un día tan señalado.

Los comercios también lo notan

En las tiendas también se está notando esta tendencia inflacionista. En algunas la clientela ha ido bajando, en otras se ha mantenido e incluso se ha incrementado conforme se aceraba el fin del mes sagrado musulmán, pero todos dicen que sus beneficios no han subido aunque los precios sí que lo hayan hecho.

En el Mercado Central, Salah, que se encontraba ordenando el género de su puesto dice que «no hay mucho movimiento» y que, a pesar de tener las fechas del final del Ramadán tan próximas «no viene mucha gente».

«Por mucho que los precios hayan subido, nosotros no hemos notado nada en nuestros beneficios y eso que estas fechas son muy buenas para que la gente venga a comprar», comenta.

En los comercios que hay en el recinto curioseaban algunos grupos de personas que, sobre todo, se colocaban frente a los mostradores de verdurerías y tiendas de especias morunas para hacer acopio de los últimos detalles necesarios para preparar los platos típicos.

Por su parte, otro de los comerciantes que trabajan en el mercado declara que su preparación del Ramadán va «muy bien y que lo va a celebrar con sus padres y sus hijos».

En lo que concierne a su negocio, dice que «la cosa en el mercado está bien» y que «ellos (los musulmanes) gastan más cuando se acerca el final del mes de Ramadán que casi en el resto del año».

A pesar de que, según comenta, la situación en su puesto va bien, también asume que «todos han tenido que subir los precios de prácticamente todos sus productos» y reconoce que eso «no ayuda mucho a que la gente venga».

En la tienda de telas que se encuentra dentro del Mercado Central, Driss, su propietario, dice que «este año la gente ha venido menos a comprar» y que él también ha notado la subida de los precios «en todo», por lo que, según él, ahí puede estar la explicación.

En su puesto, Khaled despachaba a unas señoras y decía que «la gente está viniendo menos a pesar de las fechas que son».

«¿Con qué va a venir la gente a comprar? Si está todo el mundo a dos velas», dice este tendero, que añade que él, personalmente, nunca había visto algo así. «Parece que estamos comiendo dinero en vez de frutas y verduras, increíble».

«Este año es lo nunca visto, de verdad, los precios están triplicados. Las cebollas a 1,60, fíjate», dice.

En cuanto a los beneficios, Khaled dice que la subida de precios no ha influido para nada en lo que gana. «Aquí porque tenemos el almacén de mayoristas, si no fuera así, esto sería imposible».

De esta forma, el panorama que ha dibujado la inflación de los precios no está siendo positivos para los consumidores, pero tampoco para los comerciantes que ven como, en unas fechas en las que el consumo suele subir, no hay tanta afluencia de clientes y sus beneficios no se están viendo aumentados.

FuentePablo Luque Peña - El Faro de Melilla
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