Musulmanes de Salamanca molestos por la polémica de los «jeques»

Más de 3.000 musulmanes residen en la provincia de Salamanca. Se trata de una comunidad muy numerosa y también de gran arraigo, completamente integrada en la sociedad salmantina, hasta tal punto de que ellos mismos se consideran también “salmantinos”. Desde 2005 que se constituyó la Comunidad Islámica de Salamanca, que sirve de nexo de unión no solo entre los musulmanes que viven en la provincia, sino también entre quienes visitan eventualmente la capital y con la propia sociedad salmantina.

La repercusión del Congreso Peace City World celebrado en Salamanca los pasados días 23 a 27 de enero llenó inicialmente de orgullo a esta respetuosa comunidad, un orgullo que días después se ha tornado en estupefacción y dolor por la polémica mediática que ha puesto en duda la credibilidad del ambicioso proyecto. Una polémica que, además, ha desembocado en la destitución esta misma mañana del organizador, José María Fuentes.

El presidente de la Comunidad Islámica de Salamanca, Abdel Allaoui Gorfti, nos lo explica de forma muy sencilla y concisa. “Lo que nos ha dolido tanto es que salga gente que critica no solo el proyecto, sino cómo se viste la gente, porque es la personalidad y la historia de todos los musulmanes y de todos los árabes. Eso es lo que nos ha dolido tanto”. “Este es un país totalmente libre, podemos contradecirnos, estamos en un país libre de verdad, con libertad de expresión, pero cuando uno se viste de otra manera, de otra forma, lo critican”.

Pero Alloui Gorfti va más allá, y piensa que la polémica responde a una “política electoral anticipada”. “A nosotros no nos pueden meter ahí para jugar con nosotros”, ha lamentado.

Preguntado por este periódico sobre si conocían a los emisarios gubernamentales y empresarios presentes en el congreso de Salamanca, Abdel Allaoui Gorfti reconoce que no a todos ellos “porque no tenemos que ver con las empresas y todas esas cosas”, pero que cuando surgió la controversia en los medios de comunicación “personalmente decidí acceder a los canales de aquellos países, y no solo de los que vinieron de Oriente medio, porque hubo de otros países europeos. Vi claramente que son gente honorable, que gozan de un gran respeto”. De hecho, señala que “es muy fácil indagar un poco en Internet y descubrir la verdad”.

La Comunidad Islámica de Salamanca goza de un merecido estatus de reconocimiento y dispone en la capital de una mezquita y de un centro cultural que es la mezquita misma, que une todos los mundos musulmanes y donde se celebran los rezos diarios y también se enseña el árabe. Pero no solo a los hijos de los musulmanes que la integran, este año el Ayuntamiento de Salamanca ofreció la posibilidad de enseñar árabe a todas las personas que deseen aprenderlo. Y así es como a día de hoy españoles y personas de otras nacionalidades aprenden este complicado idioma en la ciudad de Salamanca.

“Estamos viviendo en paz, con mucha tranquilidad, en una convivencia integral y completa”, no duda en afirmar Abdel Allaoui Gorfti. Entre los más de 3.000 musulmanes instalados en Salamanca hay múltiples naciones de procedencia: Marruecos, Argelia, Líbano, Siria -muchos de ellos refugiados de la guerra-, Turquía, Iraq… también de Arabia Saudí, especialmente estudiantes de las facultades de Filología y Medicina, y visitantes ocasionales de Emiratos Árabes que viajan por España. Un mar de culturas que no puede resumirse en una sola, como tampoco el estampado de los pañuelos de algunos de los jeques y representantes de Oriente Medio presentes en el Salamanca. “En todos los países de Oriente Medio se usa un pañuelo específico de su país, la diferencia es la forma de los cuadros y los colores”, explica el presidente de la comunidad islámica salmantina. Así ha sucedido con el shemagh que vestía el jeque Saddam Al-Atwani, de Iraq, que no de Palestina.

Al margen de la polémica de las vestimentas, en el colectivo islámico de Salamanca creen que si Salamanca desdeña las inversiones ofrecidas por Oriente Medio -como de hecho ocurrirá al romperse los acuerdos con Peace City World- será una oportunidad perdida: “puede ser real, o no, depende del Ayuntamiento”. “Si lo rechazan se van a ir a otros países, que los recibirán con los brazos abiertos”. “Nos encantaría mucho que se produjera esa inversión, es una oportunidad para todos los salmantinos, y para nosotros que también somos salmantinos. Aquí, si quitamos los estudiantes y Guijuelo, ¿qué queda para Salamanca? Salamanca merece una oportunidad”.

FuenteSilvia García - El Español
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