El espacio de enterramiento para los musulmanes en el Cementerio de Burgos se queda sin espacio

El Cementerio de San José de Burgos, con 37 hectáreas de extensión, ofrece diferentes fórmulas de enterramiento, desde las sepulturas, panteones, mausoleos y capillas hasta los nichos o columbarios, pasando por las zonas especiales ajardinadas, de esparcimiento de cenizas y el cementerio destinado a practicantes musulmanes. Este último ha registrado un aumento tan considerable durante la pandemia que se ha quedado sin espacio.

Como denunciaba días atrás en este periódico el presidente de la asociación hispanomarroquí La Brújula, Rachid Dalaoui, del centenar de tumbas habilitadas ahora solo les quedan unas ocho. En el último año han llegado a enterrar a 50 personas, no todas víctimas directas de la covid-19, pero sí indirectas, pues por las restricciones se han impedido muchas repatriaciones.

Y, por ese motivo, han pedido una ampliación, pues el de Burgos es uno de los pocos cementerios que tiene un espacio especialmente reservado para los musulmanes. Se creó en el año 2008, con 102 plazas, la mayoría bajo una concesión de 10 años aunque se pueden pedir por la máxima, 75, como en el resto de enterramientos. Diez años después, en 2018, solo se habían ocupado 25. Sin embargo, en 2021 están casi el centenar.