Murcia, la comunidad autónoma donde la enseñanza del islam está ausente

Con diez alumnos que lo pidan basta para implantar las clases de islam en los centros educativos públicos españoles si hay voluntad por parte de los gobiernos autonómicos, que tienen transferidas las competencias en educación. En la Región de Murcia los últimos en solicitarlo, sin éxito, han sido los padres y madres del CEIP Cuatro Santos, en Cartagena. Conocido en el vecindario como el ‘colegio moro’, el centro cuenta con 193 alumnos, de los que un 70% son musulmanes.

El pasado abril la Asociación de Madres y Padres (AMPA) del centro reunió 300 firmas de los vecinos del barrio a favor de impartir la asignatura y se le dio curso a la petición que se quedó sin respuesta por parte de la Consejería de Educación murciana. Este año piensan repetir su demanda. Y también lo hará, y no es la primera vez, la Comisión Islámica Española (CIE), que el pasado 14 de febrero cursó petición para reunirse con la consejera de Educación, Esperanza Moreno.

Murcia y Catalunya son las únicas comunidades que se resisten a implantar las clases de islam en sus aulas, a pesar de concentrar entre ambas a una parte sustancial de los alumnos musulmanes del país. Catalunya quiere articular una asignatura de cultura religiosa que englobe la católica, evangélica, judía y musulmana, «pero en Murcia lo que hemos encontrado es silencio administrativo, nos dan largas», explica a eldiario.es de la Región de Murcia Ihab Fahmy, coordinador de la Comisión Técnica de Educación de la CIE.

La Consejería de Educación asegura, sin embargo, que al servicio de personal docente del departamento no ha llegado ninguna comunicación del órgano representativo oficial de la CIE «notificando que disponen de personal con la titulación y la habilitación requerida».

«Aunque haya solicitudes de un AMPA si no tenemos profesorado acreditado no se pueden poner en marcha las clases», han informado fuentes de la Consejería. «Tanto el obispado como la comunidad evangélica envían regularmente el listado de profesores con la titulación y la acreditación suficiente para impartir sus asignaturas; esto no ha pasado con la comunidad islámica».

Aunque la CIE ha solicitado en diversas ocasiones reuniones con la consejera de Educación, ha sido siempre con el director de recursos humanos del departamento con quien han conseguido sentarse a abordar el asunto. Encuentros en los que nunca ha habido una respuesta, ni positiva ni negativa, aseguran desde la CIE.

En Murcia, con casi 21.000 alumnos musulmanes (20.702), se ha pedido la asignatura más de cinco veces: «Hemos mantenido tres reuniones y no hay reacción; a pesar de que siempre llevamos con nosotros la ley que nos ampara, el currículo existe y contamos con profesorado disponible», como acredita que estén impartiendo clases en otras comunidades.

En España hay 312.498 alumnos musulmanes, 179.357 inmigrantes y 133.141 españoles, pero los profesores de islam se cuentan por decenas. Actualmente hay 80. En 2015 eran 50. Las últimas regiones en incorporar la asignatura han sido Valencia y Madrid. Y en Baleares estudian cómo implantarla para el próximo curso, señala Fahmy.

El artículo 27.3 de la Constitución garantiza el derecho de los padres para que sus hijos reciban la formación religiosa y moral «de acuerdo con sus propias convicciones», y en 1992 el Estado y la CIE firmaron los acuerdos que regulan su cooperación.

Ikram, que llegó a Cartagena de la localidad marroquí de Oujda hace 17 años, muestra el documento con las firmas de sus 300 vecinos –»son de españoles y marroquíes, algunos padres del cole y otros no»- que apoyan que se imparta islam en el CEIP Cuatro Santos de Cartagena, donde estudian sus hijos. «El curso pasado, en abril, hicimos la demanda a la Consejería de Educación y no hubo respuesta; a ver si esta vez tenemos más suerte».

Plenamente integrada en su vecindario, Ikram reconoce que le costó «mucho» ganarse la confianza y el cariño de su barrio. «Mucha gente ve en nosotros solo lo malo, lo que escuchan en los medios de comunicación y nos estigmatizan de una forma que es muy difícil de cambiar».

La mayoría de niños, dice, no tienen tiempo para ir a la mezquita «y es bueno que tengan una asignatura en horario escolar en la que puedan aprender los valores de su religión y aprender su cultura de una forma normalizada».

Evitar «extremismos indeseados»

Esta visión la avala el Ministerio de Defensa español en el informe ‘Islam versus Yihad’ del Instituto de Estudios Estratégicos (IEE), en el que defiende la importancia de la regulación de la enseñanza y de la práctica religiosa del islam «para encauzar adecuadamente el derecho de libertad religiosa, evitando extremismos indeseados».

La enseñanza de un islam tolerante puede actuar como «antídoto al extremismo», según el informe. Sin embargo, «la ignorancia religiosa, el sentimiento de exclusión y los trastornos de identidad son los patrones más comunes en los procesos de radicalización».

Mariano Vicente González es el director del CEIP Cuatro Santos. Lleva doce años impartiendo clases entre sus cuatro paredes, y once como director de este pequeño centro. Sobre la solicitud de los padres, recalca eso precisamente, que es de los padres. «Para mí no es una necesidad, tenemos otras prioridades en el colegio, en contenidos curriculares o en necesidades sociales». Entre esas prioridades, señala que la administración no ha puesto las medidas necesarias para que no haya tanta concentración de población inmigrante en el colegio. «Hay otros cinco centros en los alrededores, pero todos los marroquíes vienen aquí». La integración en Cuatro Santos «no es real, no se corresponde con el mundo exterior».

La escuela, recuerda, es laica; aunque en su colegio se imparte religión católica para unas decenas de niños, el director los cifra en cuarenta. Y a pesar de asegurar que si la Consejería manda a un profesor de islam «se le abrirán las puertas como a todos los demás», pone algunos peros: «Con la religión católica, la evangélica y la judía sé que hay convenios de currículo, pero con la musulmana desconozco si lo hay; y no perdamos de vista que aquí no se viene a evangelizar sino a estudiar cultura de una religión». Pone ejemplos: «En el colegio no se hacen sesiones de catequesis, ni me van a tirar la alfombra y se van a poner a rezar; para eso cada uno tiene su espacio».

Ihab Fahmy asegura que el currículo de la asignatura está en manos de la Consejería de Educación. «El director académico ha recibido de mi mano el libro más de una vez; la primera edición de ‘Descubrir el Islam’ lo editó SM, la misma editorial que trabaja los libros de religión católica, luego por razones desconocidas prefirieron dejar de hacerlo y ahora lo edita Akal».

Irma Albadalejo, antigua alumna de Cuatro Santos y presidenta del AMPA desde hace seis años, insiste en que la asignatura de islam «se está tratando en algunos sectores como una cuestión política, pero no lo es. Los niños tienen unos derechos, los padres los han exigido y no se está dando respuesta, ese es el resumen de la situación; todos los niños son iguales ante la ley».

En este sentido, Fahmy habla de «falta de coherencia por parte de la Consejería y de algo que se llama derechos humanos básicos para todos por igual».

Los profesores de islam, que en España cubren cerca de un 15% del alumnado, deben tener en su poder el título oficial correspondiente a la etapa educativa, tienen que ser musulmanes y contar con una declaración de idoneidad de la CIE; además, hay una formación específica que se imparte -a través de sendos convenios con la CIE- con las universidades de Extremadura y Zaragoza.

Un maestro murciano de islam contactado por eldiario.es de Murcia explica que el currículo de la asignatura está centrado en el conocimiento y apreciación de «los valores básicos que rigen la vida y la convivencia humana» como la fraternidad, la solidaridad, la justicia y la libertad y a través del eje Dios, el Corán, y el Profeta del islam. «Los contenidos en infantil ponen la atención más en las costumbres y en primaria, en las conductas; se hace de forma gradualmente reflexiva».

Con el área de religión se satisface por parte del Estado un derecho de los padres, señala este maestro, «por eso no hay naturaleza política, sino una realidad social». Desde su punto de vista, «lo que se intenta desde la política más que retratar la realidad es dibujar una ideología, o todos son cristianos o todos ateos, y no es así».

El profesor, que se incorporó al cuerpo de maestros de islam el pasado curso, da clases a cerca de 120 alumnos de entre 3 y 12 años. «Yo veo muchas carencias pero igual hay otros lugares donde la transmisión es más rica y fluida; en mi caso, he observado que muchos niños tienen un desconocimiento muy grande sobre su religión. Muchos identifican que son musulmanes porque son marroquíes o que no comen cerdo por la misma razón; llegan con una mochila cargada de tópicos, acrecentados por los efectos de las carencias de integración y normalización social del fenómeno de la fe».

La respuesta del Estado a la realidad de los alumnos musulmanes, señala, a través de los acuerdos con la CIE es «positiva» pero «no ha conseguido alcanzar todavía un cuerpo consolidado en la sociedad».