2.000 familias musulmanas pidieron la materia de religión islámica en Cataluña

Este curso se impartirá por primera vez en Catalunya la materia de religión islámica en ocho centros educativos públicos. Será un plan piloto porque la demanda es muy superior: unas dos mil familias de promedio en los últimos años, según datos de la Unió de Comunitats Islàmiques de Catalunya (Ucidcat), cifra que la Generalitat reduce de forma ostensible, sin llegar a precisar.

Una resolución del pasado 28 de agosto del Departament d’Educació establece que se contratarán cuatro docentes, designados por la Comisión Islámica de España, para atender distintos centros de cuatro áreas educativas: Barcelona, Baix Llobregat, Tarragona y Girona (aquí se sabe ya que serán los institutos Vallvera, de Salt, y Rafael Campalans, de Anglès).

La Ucidcat, que forma parte de la Comisión Islámica de España, estima que hay unos 80.000 alumnos musulmanes en Catalunya (lo cual no significa que todos quieran acudir a este tipo de clases). Y el acuerdo de cooperación de 1992 entre el Estado y la Comisión Islámica de España establecía la posibilidad de clases de religión islámica, en los centros educativos, tal como se acordó también para la religión católica, protestante y judía.

Según datos del Departament d’Educació del curso 2016-17, hubo 90.024 alumnos que solicitaron clases de religión católica, 270 de religión evangélica y 44 de religión islámica. Hasta ahora el argumento para no dar esas clases de Islam era que no había suficiente alumnado o no existía acuerdo con la Comisión Islámica de España para la elección del profesorado. La normativa vigente señala que el profesorado de las clases confesionales lo designa cada comunidad religiosa, siempre que reúnan la titulación exigida para otros docentes del mismo nivel, pero sin que pasen por oposiciones como el resto.

Mohamed El Ghaidouni, delegado de la CIE en Catalunya, ha explicado a La Vanguardia que en estos momentos están elaborando ya una bolsa de candidatos que cumplan los requisitos de titulación (grado universitario, nivel C de catalán y máster exigido a los docentes), así como el Certificado de Idoneidad de la propia Comisión Islámica. Este certificado se da a quien “tenga una formación básica de religión islámica, pero también exigimos que sea una persona que lleve a cabo una práctica religiosa que sirva de modelo a los alumnos y que sea compatible con los valores del país”, explica El Ghaidouni. Y en base a la lista de seleccionados, será el Departament d’Educació quien elija estos primeros profesores. Actualmente se está confeccionando esta bolsa, “casi a contrarreloj”, para poder empezar cuanto antes estas clases. “Hemos pactado una implantación progresiva y empezamos con cuatro profesores a jornada completa, lo que significa que llegarán a ocho centros”, explica el delegado de la CIE.

Según la resolución de la Generalitat, se dará preferencia a las clases en primer curso de primaria y primero de la ESO. Y solo si al profesorado le queda horario disponible se podrán impartir clases a otros niveles. Dadas las restricciones impuestas por la Covid, deberán atenerse a los mismos criterios que se establecen para otras materias optativas que pueden agrupar a alumnos de distintos grupos. Dado que no son grupos estables, deberá estudiarse en cada caso cómo se realiza.

El currículum de esta materia ha sido definido por el Gobierno español, pero la resolución de la Generalitat añade que “tiene que reflejar las lenguas y culturas de las familias musulmanas en Cataluña”, así como transmitir al alumnado “la perspectiva de inclusión y la educación en la diversidad”.

Actualmente ya se imparten clases de religión islámica en Andalucía, Madrid, Extremadura, La Rioja, Valencia, País Vasco, Aragón, Canarias, Castilla y León, Ceuta y Melilla. En Baleares deben empezar también este curso. En total son unos 80 profesores, de los cuales 23 están en Andalucía, que ya en el año 2000 empezó estas clases. En España se da la cifra de 312.000 musulmanes, de los cuales 170.000 son inmigrantes (la mayoría marroquíes) y otros 133.000 españoles o nacionalizados.

El conseller d’Educació de la Generalitat, Josep Bargalló, ha declarado en más de una ocasión que sería partidario de una clase de “cultura de las religiones”, común a todo el alumnado y que no tuviese carácter confesional. Pero esa opción choca con los acuerdos entre el Estado y las distintas comunidades religiosas, incluida la católica. Las comunidades musulmanas habían amenazado ya con denunciarlo por incumplir el Acuerdo de Cooperación que daba derecho a estas clases en horario lectivo.