Musulmanes de Salamanca llevan de casa las alfombras a la mezquita para rezar

La mezquita Al Rahman de Salamanca, la única de la capital del Tormes situada en el barrio de Garrido, fue una de las últimas confesiones religiosas en abrir el espacio a los fieles. Tras el estado de alarma y bajo estrictas medidas de higiene, el responsable de la mezquita, Ahmed, detalla que se estableció como obligatorio que todos los musulmanes que acudiesen a los rezos llevasen sus alfombras personales, en vez de las colectivas para evitar riesgos de contagios. “Hemos realizado separaciones para garantizar la distancia en el suelo y después de cada rezo realizamos una desinfección completa”, explica el responsable de la comunidad musulmana en Salamanca. Así, se ha retirado la alfombra colectiva para evitar que se dañara con los contagios y se ha dejado tan solo la moqueta que se desinfecta tras cada rezo.

La mascarilla es indispensable así como el gel hidroalcohólico a la entrada y la recogida de los zapatos en la entrada en unas bolsas que tras ser usadas son tiradas a la basura. Las restricciones de aforo debido a las pequeñas dimensiones del local han provocado que solo puedan acceder 25 personas al interior de la mezquita, frente a las 200 que es el aforo máximo participar de forma habitual en las oraciones. “Todavía hay mucha gente con miedo, así que lo habitual que están viniendo son entre 10 y 20 personas en los diferentes horarios”, detalla Ahmed. Al igual que en los templos católicos, también se hace un llamamiento a evitar las aglomeraciones tanto en la entrada como en la salida.

A pesar de que las mezquitas podrían haber abierto en la fase 1, la comunidad musulmana ha optado por la prevención y evitar riesgos entre sus fieles y solo lo ha hecho cuando ha concluido el estado de alarma. No obstante, el imán de la comunidad ha estado en permanente contacto con los fieles durante toda la cuarentena y se ha dado ayuda a aquellos musulmanes que se encontraban en una situación de necesidad tras haber perdido sus trabajos. La mezquita cuenta con un fondo para los gastos de mantenimiento y suministros, pero también para ayudar a las personas que están pasando por necesidad.