Las carnicerías halal de Palencia

Algunos expertos cifran en 2.000 el número de musulmanes en la provincia de Palencia. Aunque no hay un censo oficial, entre 400 y 600 viven en la zona centro, unos 100 en la Montaña Palentina y los demás se reparten entre la capital y los pueblos del alfoz. Como en el resto de España, la comunidad musulmana ha ido asentándose en la provincia, haciendo de este territorio su segunda casa y contribuyendo a frenar la despoblación y el envejecimiento de la sociedad palentina.

Con el objetivo de dar servicio a quienes profesan la fe del Islam, han ido surgiendo en los últimos años nuevos negocios como el que regenta Mustapha Mabrouki Fettah en el número 5 de la calle Managua, en el barrio de Pan y Guindas de la capital. Se trata de un pequeño colmado en el que, entre otras cosas, Mabrouki vende productos halal, o lo que es lo mismo, alimentos aceptados por la Sharia (Ley Islámica). Y es que halal es sinónimo de lícito, mientras que haram es la palabra que utilizan los musulmanes para referirse a prácticas prohibidas como el consumo de alcohol, la ingesta de la carne de cerdo o las apuestas.

«Halal significa que los animales han sido sacrificados conforme a nuestro rito», explica el dueño de la Carnicería Ossman. Pero, ¿cómo es ese rito? «Hay que poner al animal mirando a la Meca y degollarlo con un corte limpio, para que se desangre por completo y sin sufrimiento», continúa este marroquí que lleva 12 años en Palencia y cerca de 30 en España. «El sacrificio debe ser en nombre de Alá y el cuchillo tiene que estar muy bien afilado», añade al tiempo que recuerda que, según este rito, no se puede recurrir al aturdimiento del animal. En parte, la matanza que realizan las personas mulsumanas, es como la que realizaban nuestros padres y abuelos hace no mucho.

Con respecto a los mataderos de la provincia donde se puede realizar el dhabiha (sacrificio ritual), Mustapha Mabrouki explica que existen dos en en la provincia: uno está en Palencia y el otro en Paredes de Nava. «La carne sale limpia y sin manchas de sangre. Además, el producto que se obtiene de esta forma aguanta más», asegura este marroquí palentino. Su explicación es que «mediante la técnica del degollado, el animal se desangra al cien por cien».

Junto a la Carnicería Ossman, hay otras dos en Palencia especializadas en productos halal. También hubo una en Aguilar, aunque esta última cerró sus puertas hace algún tiempo. Por eso, entre los clientes de Mabrouki hay vecinos de toda la provincia. «Trabajo mucho con los habitantes de los pueblos, el 80 por ciento de mis clientes viven fuera de Palencia capital», indica este tendero, cuyo servicio se extiende unos 150 kilómetros a la redonda. También hay quienes no profesan la religión islámica y se han aficionado a comprar este tipo de carnes y embutidos.

Dulces típicos marroquíes, dátiles, ciruelas, aceitunas de todos los tipos, cous-cous, especias, tés, henna, incienso, diferentes harinas para el pan, frutos secos, refrescos… La tienda de ultramarinos de Mabrouki tiene de todo. «Y todo es halal, incluso salsas como el ketchup, que no llevan grasa animal», matiza el protagonista de este reportaje, que durante el confinamiento tuvo que hacer especial hincapié en el servicio a domicilio. «También tengo teteras, platos, mantas, vasos… Un poco de todo para que la gente que viene de fuera se marche con todo lo que necesita», continúa el tendero.

Como buen vecino de la provincia, Mabrouki indica que todas sus carnes son de Castilla y León. «Los corderos, el pollo, la ternera, el conejo, el pavo… Todos son de la Comunidad», asegura Mabruki que, por supuesto, no vende cerdo porque el consumo de su carne está prohibido para los musulmanes. En este sentido, el comerciante explica que únicamente pueden proceder al sacrificio del animal las personas que «de verdad» practican la religión musulmana. Él mismo realizaba esta tarea hasta hace algún tiempo, pero ahora sus obligaciones al frente del ultramarinos le han obligado a abandonar esta labor.

Fiesta del cordero

Terminado el Ramadán, mes sagrado para las personas que profesan el Islam y período en el que estas se deben abstener de comer, beber y tener relaciones sexuales durante las horas de luz, dentro de unas semanas los musulmanes celebrarán la Fiesta del Cordero.

Este evento se celebrará desde el 31 de julio y durante tres días. Es la fiesta mayor del Islam en recuerdo del cordero que Abraham degolló como sacrificio a Dios, en lugar de a su propio hijo. Se representa en el mundo musulmán con un sacrificio animal. Además es un día sagrado para orar y ayudar a los más necesitados.

Esta festividad es conocida también como la Pascua Musulmana, que tiene lugar al término del peregrinaje anual a la Meca. Eid al-Adha (Fiesta del Sacrificio) es celebrado por los musulmanes de todo el mundo con la ofrenda y sacrificio de una vaca o un cordero. La carne del animal es separada en tres partes: una para la persona que obsequia la bestia, otra para repartir entre la familia y la última para los necesitados.

En Palencia, Mustapha Mabrouki será uno de los encargados de realizar dicho rito. «La tradición consiste en juntarse con la familia y disfrutar de esta celebración», explica este vecino de la capital, que espera poder cumplir esta costumbre a la manera tradicional. Y es que, como ya informó Diario Palentino hace algunas semanas, el Ramadán este año fue muy atípico por la crisis del coronavirus, que impidió a los musulmanes compartir sus rezos con el resto de la comunidad.

«El próximo año será mejor», expresaba a finales del mes de abril Aissa Boullouzen Khimouche, marroquí residente en la localidad de Saldaña que, en aquel momento, decidió compartir su experiencia y la de su familia con los lectores de DP.