Un Eid el Fitr virtual y sin mezquita

El Eid Al-Fitr es uno de los dos días marcados en el calendario anual para los musulmanes. Una jornada en la que se pone fin al Ramadán, el mes de ayuno, y que suele celebrarse con visitas familiares y oraciones conjuntas en las mezquitas. En León, la comunidad islámica tiene por costumbre desde hace varios años realizar el primer rezo de la mañana en el aparcamiento del estadio de fútbol, donde llegan a reunirse más de 400 personas.

Pero la «difícil» situación que atraviesa el mundo a raíz de la pandemia de la Covid-19 les ha obligado a vivir este año un Ramadán totalmente atípico que también tuvo que cerrarse este domingo en el «recogimiento» de cada casa y sin cumplir con las arraigadas tradiciones del Eid. La Comunidad Islámica La Paz de León, responsable de la mezquita grande de la ciudad, realizó a través de sus redes sociales una serie de recomendaciones para seguir las oraciones marcadas para este día en cada hogar y «ante la imposibilidad legal» de realizarlas en templos o plazas públicas. Además, recordó que «el sermón no es necesario para la oración del Eid» y explicó que los rezos empezarían media hora después del amanecer.

Tampoco fue posible realizar las visitas familiares con las que celebran habitualmente el fin del mes del ayuno, que suelen llevar aparejadas intercambios de alimentos y regalos. Para que, a pesar de no salir de casa, se sintiese a los allegados cerca en este día festivo, muchos recurrieron al teléfono móvil. Abdesamad Ouhiya, presidente de la asociación Titawin de León, asegura que estos encuentros a través de llamadas o videollamadas les permitieron estar «más cerca» de su gente en esta fiesta, que se convirtió en «virtual» mientras esperan, como el resto, que «todo esto pase pronto». Así, los más de 6.300 fieles que siguen el Islam en León pusieron fin a su noveno mes del calendario, marcado por el confinamiento y lejos de las mezquitas. Un Ramadán de «recogimiento» que les está permitiendo «valorar la vida y lo que está pasando», apunta Ouhiya.

A pesar de que los templos ya pueden celebrar culto público con la flexibilización de medidas en la fase 0, aunque con un 30% de aforo, las mezquitas leonesa no abrirán sus puertas hasta que la provincia no alcance la fase 3, ya que resulta «muy complicado» cumplir con distanciamiento social y no quieren tener que elegir entre qué fieles pueden entrar y cuáles no. Cuando cae la noche de cada jornada del Ramadán, más de 300 personas se reúnen en la mezquita grande de León para rezar en comunidad, algo que ha resultado imposible este año.