Ramadán en Jaén

El tiempo del ayuno. Este es el periodo que corresponde al noveno mes del año en el calendario musulmán. Desde el pasado 24 de abril y hasta el próximo 24 de mayo, la comunidad islámica de Jaén celebra el Ramadán, un periodo en el que se refuerza el compromiso espiritual con el Profeta Muhammad a través del rezo, que deben practicar durante cinco veces al día —como en cualquier día del año—, pero añadiéndole la abstinencia de comida y bebida desde el amanecer hasta la puesta de sol.

Un periodo que este año, sin duda, está marcado por la expansión del covid-19 y que ha impedido, entre otras cosas, acudir a las mezquitas, en especial cada viernes de ramadán, el día grande de la religión musulmana.

A partir del día 11 y si en la provincia de Jaén se van cumpliendo los indicadores establecidos por el Gobierno central, la provincia accederá a la fase 1 en la que, entre otros requisitos, se podrán acceder a los templos de culto ocupando parte del aforo. “Estamos trabajando para organizar el aforo y desinfectar la mezquita; también estamos advirtiendo de que cada uno utilice su propia alfombra”, señala el presidente de la comunidad islámica en Jaén, Khalid Fouthi. Eso se produciría más adelante, pero hasta entonces, las familias musulmanas tendrán que rezar en casa siendo el cabeza de familia quien dicta el rezo. “El mes de ramadán es el más sagrado, nos gusta celebrarlo todos juntos pero este año no va a poder ser, aun así lo hacemos en familia y lo llevamos bien”, resalta Fouthi.

Las redes sociales también juegan un papel determinante en este mes de ramadán. El imán de la mezquita de Jaén, ubicada junto al cementerio antiguo, graba los rezos y sus discursos se comparten entre las redes sociales en las que se encuentran los integrantes de este grupo religioso. Aunque no sea de manera física, los musulmanes jiennenses sienten ese calor humano que buscan en este periodo del Ramadán.

El hecho de que toda la familia rece unida permite a los más jóvenes comprender el significado de mantener el ayuno y hacer este sacrificio. Ahmed Fayad, de origen pakistaní, trabaja cada mañana en una tienda de telefonía situada en la avenida de Granada. “Es doloroso no ir a la mezquita, pero nos beneficia más espiritualmente”, insiste este musulmán quien insiste en que esta situación anecdótica no difiere de otros años. “No noto la diferencia, estamos en casa, tranquilos y por eso se hace menos duro”. Para Ahmed, el momento más especial de cada jornada es cuando puede reunirse con su familia por la tarde y por la noche, que en torno a las 21:00 horas se celebra el último rezo y a partir de ahí, es cuando puede comer y beber. “Tengo cuatro hijas y es muy bonito ver cómo ellas rezan conmigo y aprenden todo lo que significa el Ramadán para nosotros”, insiste Fayad.

Durante este periodo los productos que más se consuman son frutas, dátiles o zumo de naranja. “Tenemos ahora unos hábitos de vida más saludables, dado que por la noche no podemos ingerir toda la comida de un día”, destaca este pakistaní que cada día lo afronta con la esperanza de que esta pandemia termine. El próximo 24 de mayo es el día en el que se celebra la fiesta de Ramadán, el día en el que finaliza este mes sagrado, especial por el virus, para los musulmanes residentes en Jaén