Comienza el debate sobre la sucesión al frente de la Comisión Islámica de España

Las comunidades de musulmanes en España están viviendo una situación difícil y complicada. Dejando descabezada la Comisión Islámica en España (CIE) tras el fallecimiento de su presidente Riay Tatary, en breve, en cuanto termine el duelo, comenzará el asalto al poder de quienes siempre han deseado presidir la representación de esta comunidad ante las autoridades españolas; ya me adelanto a que este asalto al poder de la CIE no será por parte de una mujer musulmana.

El planteamiento general es hablar de presente y futuro, de quienes piensan que a pesar de su origen y de si tienen nacionalidad española, tienen sus derechos protegidos y que deben ser los musulmanes españoles quienes tomen sus decisiones que afectan a esta comunidad de forma independiente, y sin presiones exteriores.

La voz que suena más alta sobre esta defensa es la de Mirza Muhammad Kaleem, presidente de la Federación Musulmana de España (FEME), que ya cuando fue elegido en el año 2018 apostaba por renovación y diversidad. Este líder pakistaní y residente en Granada hace una defensa cerrada de la CIE y sus actuaciones, rechaza las influencias de actores extranjeros a la hora de tomar decisiones y considera que la CIE tiene la responsabilidad exclusiva sobre el inicio del Ramadán.

Como se puede ver en el video, también Mirza es favorable que los imanes que ejercen su función en España se formen aquí, y que es innecesario que vengan del exterior, incluso para reforzar en el mes sagrado de Ramadán. Sigue siendo una práctica habitual traer un imán extranjero, con una formación en una sociedad occidental con las normas que dicta un país democrático, no se entra en contradicciones con los dogmas del Islam. Por otro lado, Mirza también es partidario que la CIE sea quien asigne a los profesores de la religión islámica en los Colegios Públicos.

Es duro en sus criticas con la “dejadez” de los propios musulmanes. La dureza en sus criticas se muestran cuando afirma que los integrantes de la comunidad reclaman todos los derechos, como, por ejemplo los cementerios, mezquitas, formación y subvenciones; pero muy pocos se involucran en la gestión diaria de la CIE. Muestra indignación con aquellas federaciones y comunidades, que lo quieren todo pero que no aportan dinero para ayudar al funcionamiento.

La crisis del Coronavirus abre la herida de los enterramientos de musulmanes y musulmanas en cementerios específicos, ahora todas las comunidades reclaman un cementerio cercano a sus residencias, cuando antes mostraban poco interés, se les olvida a estas comunidades que los cementerios que existen en la actualidad son fruto del trabajo de la CIE.

En Castilla-La Mancha de momento no existe ningún cementerio específico para musulmanes y musulmanas, aunque hay algunas voces que están reclamándolo, ya que recientemente han tenido que hacer algún enterramiento en el cementerio de Valencia. Separar por ritos y comunidades es excluir, incluso prevalecer un rito a otro podría ir en contra de la aconfesionalidad que marca la Constitución, a parte de los requisitos legales, ya que el terreno en donde se decida realizar un cementerio tiene una calificación específica. Por ello, la diversidad y la pluralidad religiosa no es equivalente al sometimiento a un único rito, puesto que en cualquier cementerio del territorio nacional puede tener lugar cualquier enterramiento con independencia de su rito y creencias religiosas.

Se tiene la tentación de confundir el significado de «inclusión» e «integración»; lo que deberíamos aspirar es a una inclusión en el respeto de ambos ritos en un mismo espacio, y no separar según la religión que se profese. Lo peor es cuando esto se quiere utilizar para imponer como modelo de sociedad hegemónica, que finalmente se puede convertir en guetos desde el nacimiento hasta el enterramiento. El final de ese camino «recto» que persigue el Islam más radical termina en el momento en el participas de un modelo de vida inclusivo, tolerante, diverso y plural.