Sólo hay 35 cementerios con parcelas para la comunidad musulmana en España

Con casi dos millones de fieles, los musulmanes en España sólo cuentan con enterramientos en 35 de los 8.131 municipios del país

Con casi dos millones de fieles, los residentes en España que profesan la religión islámica (la segunda con más seguidores después de la católica) sólo cuentan con enterramientos en 35 de los 8.131 municipios que hay en el país, ninguno de ellos en Castilla-La Mancha.

Así lo ha denunciado la Unión de Comunidades Islámicas de España (UCIDE) en el último informe del Observatorio Andalusí ‘Institución para la observación y seguimiento de la situación del ciudadano musulmán y la islamofobia en España’.

Explica que los equipamientos para uso religioso son de competencia municipal, tanto en su dotación como para otorgar licencia y que los municipios con mayor número de conciudadanos musulmanes son Barcelona, Ceuta, Madrid y Melilla, seguidos de El Ejido (Almería) y Murcia.

En Andalucía, según los datos del Estudio demográfico de la población musulmana, es donde más cementerios islámicos o ‘almacabras’ existen (11), seguida de Cataluña (5), la Comunidad Valenciana (4), Castilla y León (3) y Canarias (2).

En Aragón, Asturias, Baleares, Madrid, Murcia, Navarra, Euskadi, La Rioja, Ceuta y Melilla, hay uno, mientras que el resto de comunidades (Cantabria, Castilla La Mancha, Extremadura y Galicia) carecen de un lugar adecuado para el enterramiento islámico.

A estos hay que sumar otros dos cementerios privados pluriconfesionales: en Alcobendas (Madrid) y en Ribarroja de Turia (Valencia).

La Ucide denuncia que el 95 % de las comunidades islámicas carece de cementerio y señala que la mayoría de los enterramientos son parcelas en cementerios municipales.

A pesar de que admite que los Ayuntamientos conceden licencias, los representantes de la comunidad islámica en España lamentan que éstos «no se muestran dispuestos a conceder parcelas para lugares de culto y cementerios islámicos».

«En algunos Ayuntamientos la obtención de licencia para mezquitas se convierte en un larguísimo camino lleno de obstáculos burocráticos y, finalmente, de oposiciones vecinales activistas», denuncia.