Comienza la escolarización de 160 niños de ascendencia marroquí en Melilla

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Para el hijo de Naima, este curso es el primero que va al colegio. Tiene 12 años, habla perfectamente español, pero todo lo que sabe lo ha aprendido en casa o en la calle.“Hemos estado años intentando que le cojan en el colegio, pero nada”, cuenta su madre por teléfono desde Melilla, donde ha residido toda la vida.

Junto a su amiga Fátima (que prefiere no dar su nombre real) y otra veintena de madres, lleva los últimos años con recogida de firmas que el gobierno de Melilla acepte a sus hijos en los colegios. Hace unos meses recibieron al entonces ministro de Educación, Cultura y Deporte, Iñigo Méndez de Vigo con carteles de “Queremos estudiar”.

“Mi hijo tiene nueve años y llevo desde que tiene tres intentando que le matriculen. Yo no pude estudiar, y no quiero que le pase como a mí, quiero que pueda encontrar un trabajo”, explica esta mujer nacida en la ciudad autónoma.

Parece que lo ha conseguido. Su hijo es uno de los 160 niños residentes en Melilla pero de ascendencia marroquí que por primera vez irán a clase en un colegio español, aunque no estén empadronados en la ciudad. Una reivindicación histórica de la comunidad afincada en la ciudad, como explica Mustafa Aberchán, presidente del partido Coalición por Melilla: “El problema aquí es que hay una zona oscura urbanísticamente hablando, que es la periferia, formada por viviendas que no están regularizadas, que no tienen cédula de habitabilidad. Por eso las familias que están allí viven con irregularidades administrativas y no tienen padrón, por lo que históricamente el Gobierno del PP les había negado la matriculación”.

El PP alerta de “marroquinización”

El cambio de criterio ha venido de la mano de los socialistas del Gobierno central. La educación en Melilla depende directamente del Ministerio de Educación; no está transferida como en el resto de comunidades, por lo que Gobierno regional (del Partido Popular) y la Dirección Provincial de Educación (socialista) llevan varios días de broncas por esta decisión.

El PSOE se acoge a la Ley de Protección a la Infancia, que explica que para que un menor sea escolarizado, los únicos requisitos son tener entre seis y 16 años y vivir en España. Todas las familias aceptadas, explican los socialistas, han presentado pruebas, como la tarjeta sanitaria, facturas, libro de familia ocartilla de vacunación, para acreditar que, efectivamente, Melilla es su residencia habitual y no se trata de trabajadores transfronterizos. Hay que tener en cuenta que muchos de los menores son apátridas, y que otros han heredado la nacionalidad marroquí de sus padres, aunque hayan nacido en territorio español. En España, el nacimiento no otorga la ciudadanía, como sí ocurre en países como EEUU o Canadá. Pero eso no debe ser impedimento: incluso los MENA —menores extranjeros no acompañados— que llegan a España deben ser escolarizados por las instituciones.

Sin embargo, para el Partido Popular, que preside la ciudad, esta decisión puede traer consigo una “marroquinización” de la ciudad debido al “efecto llamada” que cree que podría producir en el país vecino por la “matriculación masiva” de menores. “Es verdad que hay que escolarizarlos a todos, pero a cada uno en su país. No es falta de solidaridad, es sentido común. Hay que ver Melilla con las gafas de aquí, no con las de Cuenca o Madrid, y lo cierto es que aquí ya soportamos una presión migratoria enorme”, afirma Juan José Imbroda, presidente de la ciudad autónoma.