Países musulmanes buscan aliviar la crisis humanitaria en Afganistán

Los países de la Organización para la Cooperación Islámica (OCI) se comprometieron el domingo a colaborar con Naciones Unidas para liberar cientos de millones de dólares de activos afganos y crear un fondo de donaciones para aliviar la creciente crisis humanitaria que azota a Afganistán.

En una reunión celebrada en Islamabad, Pakistán, la organización de 57 países, decidió «empezar discusiones con la Organización de Naciones Unidas» para «desbloquear los canales bancarios y reanudar los flujos de efectivo y la ayuda humanitaria», destacó AFP.

Esta reunión fue el primer gran encuentro sobre Afganistán desde la caída del antiguo régimen, apoyado por Washington, a mediados de agosto y la llegada al poder de los talibanes.

Desde entonces, miles de millones de dólares en asistencia y recursos han sido congelados por la comunidad internacional.

Mientras el país se prepara para un duro invierno, Estados Unidos congeló por ejemplo 9.500 millones de dólares en activos del Banco Central Afgano.

La ONU advirtió que Afganistán está al borde de la peor emergencia humanitaria del mundo, con escasez de alimento, combustible y dinero. El Programa Mundial de Alimentos (PMA) alertó de la llegada de una «avalancha de hambruna».

En una resolución publicada después de la reunión, la OCI pidió también que la comunidad internacional «contribuya» a un «fondo humanitario» administrado por el Banco islámico de desarrollo, que será operacional «de aquí al primer trimestre de 2022». 

Derechos Humanos

«Muchos (países) quieren dar, pero no directamente» al régimen de los talibanes, explicó el ministro paquistaní de Relaciones Exteriores, Shah Mahmood Qureshi.

Por otra parte, la resolución «pide a las autoridades afganas que sigan trabajando para lograr una mayor inclusión» y desarrollen «un plan para aumentar la participación de todos los afganos, incluidas las mujeres y las niñas, en todos los aspectos de la sociedad».

La OCI «urge» a Afganistán «respetar… las obligaciones de los tratados de derechos humanos».

Aunque los talibanes han prometido seguir una línea menos dura que cuando gobernaron de 1996 a 2001, las mujeres siguen estando excluidas de los empleos públicos y gran parte de los centros de educación secundaria para chicas permanecen cerrados.

Los talibanes «creen claramente que avanzan en la buena dirección» en estos temas, explicó Qureshi en una rueda de prensa.

«Graves consecuencias»

Durante el discurso de apertura de la reunión, el ministro paquistaní de Relaciones Exteriores alertó que si la economía de Afganistán seguía hundiéndose habría «graves consecuencias» para la comunidad internacional.

Según Qureshi, el empeoramiento de la crisis podría conllevar una grave hambruna, nuevos flujos de refugiados y el ascenso del extremismo.

«No podemos ignorar el peligro de un desplome económico completo», advirtió ante los representantes de los países miembros de la OCI, entre ellos su homólogo talibán Amir Khan Muttaqi, así como delegados de Estados Unidos, China, Rusia, la Unión Europea y la ONU.

Por su parte, el primer ministro paquistaní, Imran Khan, afirmó que se tenía que distinguir a los talibanes de los 40 millones de ciudadanos afganos, en una frase que dirigió «específicamente a Estados Unidos».

También pidió que el reconocimiento de las autoridades talibanas no estuviera necesariamente basado en los ideales occidentales de los derechos humanos. «Cada país es diferente… La idea que cada sociedad se hace de los derechos humanos es diferente», aseguró.

La OCI decidió, sin embargo, enviar una «delegación de teólogos islámicos internacionales» para «iniciar un diálogo» con Afganistán sobre, entre otras cosas, «la tolerancia y la moderación en el Islam, la igualdad de acceso a la educación y los derechos de la mujer».

Ningún país ha reconocido formalmente al gobierno talibán, y los diplomáticos enfrentan la delicada tarea de canalizar ayuda a Afganistán sin fortalecer a los islamistas radicales.

De hecho, en la foto oficial, el ministro talibán de Exteriores, Amir Khan Muttaqi, no fue incluido.

Muttaqi siguió reclamando «el derecho» de su gobierno «a ser reconocido oficialmente».

El anterior régimen talibán solo fue reconocido por Pakistán, Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos.