Imam chino señala que la población de Xinjiang goza de libertad religiosa

Yang Jie, un imam en la región autónoma uygur de Xinjiang, en el noroeste de China, ha sido siempre un pionero en el distrito de Hutubi, ya que fue uno de los primeros en manejar una motocicleta, usar un teléfono celular, comprar un automóvil y publicar videos cortos en plataformas para compartir videos.

“Con la mejora continua de la vida en Xinjiang durante los últimos años, cada día más creyentes se han convertido en seguidores de tendencias como yo”, expresó Yang, quien se encuentra en Beijing asistiendo a la actual sesión anual del Comité Nacional de la Conferencia Consultiva Política del Pueblo Chino (CCPPCh), el máximo órgano asesor político del país.

Al igual que otros miembros del Comité, Yang regularmente lleva a cabo investigaciones y reúne sugerencias y preocupaciones de la sociedad sobre temas relacionados con diversos programas sociales y la vida de las personas. Luego, los asesores políticos formulan sugerencias o críticas para presentarlas ante órganos del Estado y otros organismos pertinentes a través de recomendaciones, propuestas u otras formas.

Este año, Yang presentó a la sesión una propuesta sobre la mejora de la red eléctrica rural de Xinjiang para beneficiar el desarrollo futuro de la región.

Yang, de 54 años, ha sido un imam en el distrito durante casi 20 años. Confesó que el desarrollo y el progreso que han tenido lugar en su tierra natal durante las últimas cuatro décadas han sido ganados con mucho esfuerzo y son notables.

El año pasado, Xinjiang, junto con el resto de regiones del país, eliminó la pobreza absoluta, una hazaña histórica tanto para esta vasta región como para el país.

Los servicios públicos en los sitios religiosos de Xinjiang también han mejorado mucho. Además de contar con la infraestructura básica, la mayoría de las mezquitas están provistas con bibliotecas, aire acondicionado, computadoras, servicios médicos y otras instalaciones, relató Yang.

La mezquita donde trabaja Yang cubre un área de 3.900 metros cuadrados, con un salón de culto de 500 metros cuadrados, suficientemente grande como para albergar actividades para los musulmanes locales.

Todos los viernes, muchos musulmanes van a la mezquita para escuchar las enseñanzas de Yang sobre el Corán. Yang explicó que por lo general enseña el Corán en asociación con la cultura tradicional de China para facilitar la comprensión de los seguidores.

“Siempre le digo a la gente que, para ser una buena persona religiosa, uno primero debe ser un buen ciudadano”, expresó el imam.

En Xinjiang se respeta plenamente la libertad de culto. Según Yang, el islam, el budismo, el cristianismo y el catolicismo coexisten en Hutubi, donde personas de unos 25 grupos étnicos viven en armonía.

“La mayoría de las personas que vienen a mi mezquita son de etnias hui, uygur, dongxiang y kazak”, indicó Yang, “Mientras sea una actividad religiosa normal, nadie interfiere”, aseguró.

Yang subrayó que tales actividades se pueden realizar en las mezquitas o en los hogares de las personas conforme a sus tradiciones religiosas. “Es totalmente según su propia voluntad”, agregó.

Las costumbres en festivales religiosos, comidas, entierros y matrimonios de las minorías étnicas también se respetan plenamente y todos se sienten felices, afirmó Yang.

La mezquita también cuenta con un comité de autogestión, compuesto por figuras de alto prestigio seleccionadas por los seguidores para administrar los asuntos diarios de la mezquita, agregó Yang.