El presidente Joko Widodo gana las elecciones en Indonesia

El actual presidente de Indonesia, Joko Widodo ha ganado las elecciones en ese país.

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Sin sorpresas en las elecciones de Indonesia. Según los primeros resultados no oficiales difundidos ayer tras el cierre de los colegios electorales, el actual presidente de esta nación del sudeste asiático, Joko Widodo, conocido como Jokowi, habría cumplido con las expectativas al lograr la reválida en el cargo al imponerse al ex general conservador Prabowo Subianto.

Su victoria supone un déjà vu con respecto a lo vivido en los comicios del 2014, en los que ambos candidatos ya se enfrentaron con idéntico resultado, y simboliza el triunfo del islam moderado encabezado por Widodo sobre el más radical de su oponente.

Para lograr la victoria, Jokowi, de 57 años, ha tirado de galones económicos a la hora de pedir el voto. Durante su primer mandato, el país registró un crecimiento sostenido del 5%, inferior al prometido 7% pero suficiente para defender su política. Además, su gobierno se ha volcado en la construcción de carreteras, aeropuertos y otras infraestructuras –incluida su primera línea de metro en la capital, Yakarta–, una de las grandes prioridades de una nación llamada a ser la cuarta economía mundial en el 2050.

Aun así, el que fuera apodado como el Obama indonesio por ser un político hecho a sí mismo alejado de las élites tradicionales, no ha logrado cumplir con las grandes expectativas que generó en su día, sobre todo en lo referente a la defensa de las minorías, los derechos humanos o la lucha contra la corrupción. Como resultado, muchos de sus anteriores valedores, principalmente los jóvenes de zonas urbanas, optaron ayer por no votar o depositar una papeleta en blanco como símbolo de su descontento.

Pero si algo ha quedado demostrado durante esta campaña es que el papel de la religión tiene cada vez mayor peso en un país que cuenta con el mayor número de musulmanes del mundo (se estima que lo son el 88% de sus 265 millones de habitantes) y en el que el islamismo ultraconservador de corte saudí gana terreno gracias a la influencia de las mezquitas y los centros de estudios que financia.

Consciente de que Jokowi no convence a los sectores más conservadores, Prabowo, un ex responsable de las fuerzas especiales y yerno del antiguo dictador Suharto, se jugó el todo por el todo para rascar votos aliándose con grupos islamistas como Hizbut Tahrir o el Frente de Defensores del Islam.

Para contrarrestar esa ofensiva, Jokowi, famoso en su día por su afición al heavy metal y su mensaje moderado, no tuvo escrúpulos en proponer para la vicepresidencia a Maruf Amin, un clérigo ultraconservador que en la actualidad preside el Consejo de Ulemas, la mayor organización islámica. En su intento por convencer al votante pío, el mandatario ha tratado de mostrarse como un buen creyente, con viaje a la Meca incluido. “La carrera presidencial de este año se ha convertido en una batalla por ver quién tiene credenciales islámicas más fuertes, quién es el más piadoso y quién puede impresionar más a los votantes musulmanes”, resumió el analista político Bilveer Singh al portal Channel News Asia.

Pero la jornada de ayer fue histórica para los indonesios por más motivos. Por primera vez desde que cayó la dictadura de Suharto en 1998, el país celebró los comicios presidenciales y legislativos a la vez. Esto supuso un esfuerzo titánico para la administración de un país compuesto por 17.000 islas y en el que 192 millones de personas tenían derecho a votar en alguno de los más de 800.000 colegios electorales.