Musulmanes Rohingya

El secretario general de la Organización de Naciones Unidas (ONU), António Guterres, denunció que todo el mundo da la espalda a los rohingyás y las declaraciones de solidaridad se quedan insuficientes, y señaló que el pueblo rohigyá necesita una ayuda verdadera.

En su artículo de opinión en el diario The Washington Post que el titular de la ONU redactó tras su visita a un campamento de refugiados rohingyás en el distrito de Cox’s Bazar, en Bangladés, trasmitió que escuchó los escalofriantes testimonios de boca del pueblo rohinyá cuyos niños pequeños fueron masacrados frente a sus padres, cuyas niñas y mujeres fueron violadas en grupo y cuyos pueblos fueron destruidos.

Guterres expresó que los refugiados rohingyás, que debieron refugiarse en Bagladesh huyendo de la violencia del Ejército birmano, son víctimas de la limpieza étnica y agregó que se privan de su derecho de ciudadanía, uno de sus principales derechos, en su país Birmania.

«Los sistemáticos abusos contra los derechos humanos perpetrados por las fuerzas de seguridad en Myanmar durante el año pasado fueron diseñados para infundir terror en la población Rohinya dejándolos con una terrible decisión: mantener el miedo a la muerte o dejar todo simplemente para sobrevivir», afirmó.

«El mundo da la espalda a los rohingyás. No son suficientes las declaraciones sobre solidaridad, el pueblo rohingyá necesita ayuda verdadera», expresó.

Guterres denunció que sólo se ha desembolsado hasta ahora un 26 % de los 1.000 millones de dólares solicitados el pasado marzo para los refugiados rohingyá.

Según la ONU, el número de los refugiados en Bangladesh que cruzaron la frontera para escapar de la represión del Ejército birmano desde el 25 de agosto de 2017 superó a 700.000.

La ONU y las organizaciones internacionales de derechos humanos tildan de ‘limpieza étnica’ o ‘genocio’ la violencia contra los musulmanes rohingyá.