Ramadán en Nicaragua

Los árabes musulmanes radicados en Nicaragua celebraron como todos los años el mes del Ramadán. Lo hicieron principalmente con los rezos que se extienden desde el lunes 12 de abril al 12 de mayo y de esa manera ser perdonados todos los pecados cometidos.

«El ramadán es un mes sagrado que se entrega por completo a Dios. Es una fe que está dentro de todo musulmán, los cristianos creen que Jesús como Dios; nosotros creemos en Mohammad como profeta, no como un dios», dijo Haitham Shehab, un musulmán que se congrega en la mezquita en Managua.

Al llegar a la mezquita, lo primero que hacen es quitarse los zapatos. Además deben de rezar cinco veces al día con la mirada a La Meca que está ubicada en Arabia Saudí, el primer rezo es a las 4 y 30 de la madrugada; el viernes para estos musulmanes es como los domingos para los Cristianos.

Su fe en Dios los hace ser muy responsables. Cuando el reloj marca un poco más de las 12 del mediodía todos están rezando y nadie debe de estar distraído.

En una zona exclusiva en Managua, se levantó una mezquita de lujo donde los musulmanes acuden adorar a Dios. Los varones entran por el lado derecho y las mujeres usando el hiyab (pañuelo) y faldas largas por el lado izquierdo; así mismo a las damas no se les permite que las graben al momento del rezo.

La tradición indica que no deben de practicar el ramadán los adultos que sean enfermos crónicos, que estén viajando, mujeres embarazadas, diabéticos y mujeres que están menstruando. De igual forma los menores de edad no están obligados al ayuno.

«Es una orden de Al-lah, alabado sea, que todo musulmán debe de practicar el ramadán; hay sus prohibiciones como no comer en este tiempo de ayuno, no beber, no tener relaciones sexuales, no mentir, no estar chismeando de los demás», dijo Abu Baker Abdullah, líder que dirige la mezquita en Managua.

«Yo me casé con mi esposo que es árabe musulmán y yo vine a las charlas y me gustó. Acepté el Islam, no es obligatorio ponerse el hiyab; mi familia me apoya y no me dice nada. Antes yo era evangélica, pero hoy comprendo mejor mi relación con Dios», afirma Anielka Romero de 28 años de edad.

En Nicaragua hay al menos unos 600 musulmanes descendientes de Palestina, India, Bangladesh, Libia, Jordania, Pakistán; gran cantidad de ellos son nicaragüenses que se han convertido al Islam.