Un musulmán, elegido presidente de El Salvador

Nayib Bukele, de 37 años y musulmán ha sido elegido presidente de El Salvador.

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Nayib Bukele, de 37 años y musulmán ha sido elegido presidente de El Salvador. Él hizo campaña ofreciéndose como un cambio de la política tradicional del país, que había estado atrapada en un vaivén entre dos partidos durante décadas.

Bukele obtuvo el 53% de los sufragios, seguido por Carlos Calleja —de la coalición de cuatro partidos conservadores que encabeza la Alianza Nacionalista Republicana (Arena)— con un 32%.

Por su parte, el excanciller Hugo Martínez —del izquierdista Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN)— logró un 14% y Josué Alvarado —del partido VAMOS— apenas un 1%.

“En este momento podemos anunciar con plena certeza que hemos ganado la presidencia”, declaró Bukele a las 9:30 p.m. (hora local) cuando el recuento de los votos alcanzaba el 70%.

Bukele tendrá uno de los trabajos más complicados: reducir la fuerte y generalizada violencia atribuida a las pandillas, que tienen un poder enorme en esta nación centroamericana. Si bien las tasas de homicidios han disminuido desde un pico en 2015, El Salvador sigue siendo uno de los países más violentos del mundo, con más de 3.300 asesinatos solo el año pasado, con una población de aproximadamente 6.5 millones de residentes.

La violencia es un factor clave que impulsa la migración a los Estados Unidos. Los candidatos presidenciales se comprometieron a encontrar formas de reducir la violencia, ofreciendo programas de prevención del crimen en lugar de un enfoque de mano dura, pero proporcionaron pocos detalles.

Bukele, un multimillonario hombre de negocios, se postuló para el partido de centro derecha GANA, que significa Gran Alianza para la Unidad Nacional y logró evitar la segunda ronda superando el 50% de los votos.

Desde el final de la guerra civil de 12 años de El Salvador en 1992, dos partidos han dominado el sistema político del país: ARENA y el FMLN. Pero los salvadoreños estaban buscando una nueva opción después de los grandes escándalos de corrupción y lo que muchos votantes ven como una falta de progreso en la lucha contra el crimen.