Sandy, una mujer mexicana convertida al Islam

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Desde hace algunos siglos, la religión católica es predominante en México. Aún así, son cada vez más los mexicanos que simpatizan con otra religión: en el 2015, año del último censo del INEGI, el porcentaje de la población que se identificaba como católica disminuyó considerablemente, mientras que el número de habitantes que simpatizan con otras religiones, aumentó. Una de ellas es el islam, que en el momento del último censo contaba con 3.760 profesantes.

“Todos nacemos musulmanes”

Sandy Nava es mexicana, durante mucho tiempo fue testigo de Jehová, pero hace tres años se convirtió al islam, o como ella dice, “regresó” al islam.

En el islam no utilizamos la palabra converso porque creemos que todo ser humano nace musulmán. El término para nosotros es “regreso al islam”.

Los musulmanes no creen en la conversión, creen en que todos nacemos musulmanes.

Acercarse con prejuicios

Sandy reconoce que cuando cambió de religión fue víctima de prejuicios, y no sólo por cambiar de religión.

Estaba estudiando la licenciatura en Derecho. Tengo un hijo con discapacidad y pensé en hacer mi tesis sobre los derechos humanos de las personas con discapacidad. Había visto un reportaje sobre las mujeres en el islam (como siempre, poniendo en mal a mi hermosa religión) y pensé: ‘si las mujeres están super mal en el islam ¿qué sucede con esta población sumamente vulnerable (personas con discapacidad)?

Entonces buscó a la comunidad musulmana en la CDMX y dio con la masyid (mezquita) en Aragón, donde un Sheij (estudioso del islam) de origen egipcio daba clases de árabe gratuitas. “Así comencé”.

Cambio de percepción

La percepción de Sandy al respecto comenzó a cambiar conforme iba aprendiendo más sobre el islam, con la convivencia directa con la comunidad musulmana y con el incremento de su conocimiento respecto al verdadero islam y no lo que los medios de comunicación «nos han vendido por años».

Respecto al trato hacia las personas con alguna discapacidad, tema que originalmente la acercó a la religión, está conforme: Los ven como seres humanos, diferentes, sí es verdad, pero son pacientes con ellos y mucho. Mi hijo asiste conmigo a la masjid y ahí de verdad ha sido tolerado y principalmente, aceptado e incluido.

Reacciones ante la conversión

Al no ser un país de mayoría musulmana, en México aún es extraño coincidir con personas que profesan esta religión, lo que le ha causado incomodidades a Sandy.

Los vecinos me miran con asombro y algunos dejaron de hablarme. En el trabajo afortunadamente aceptaron sin ningún problema mi cambio de vestimenta. Algunas amistades fueron muy duras y se alejaron.

Machismo

Al cuestionar a Sandy respecto al machismo al que generalmente es asociada la comunidad musulmana, ella cree firmemente que éste es, en realidad, una cuestión cultural: “Hay países de mayoría musulmana donde existe el machismo y sexismo, al igual que en nuestro país”.

Recuerda que en Oaxaca, una chica indígena fue golpeada por querer tener un lugar dentro de la política de su comunidad, “así que el machismo no es cuestión de religiones, es más bien cultural”

“Hay mayor opresión para las chicas no musulmanas”

Al hablar sobre el uso del hiyab (velo que utilizan las mujeres musulmanas) Sandy sostiene que se trata de una perspectiva errónea de la realidad:

México es un país donde tu puedes decidir salir en minifalda y con los senos fuera y no eres por ello una mujer “oprimida”, sin embargo, si miras los estándares de belleza hay más opresión para las no musulmanas. ¿Cuántas chicas conoces que se hacen cirugías para tener un mejor puesto laboral dentro del ramo de las telecomunicaciones? Busca en el periódico trabajos y te darás cuenta que exigen talla y estatura. ¿Por qué existe la bulimia y la anorexia? Son trastornos alimenticios que vienen a partir de estos estándares de belleza.

Sandy asegura que el islam no propicia estos estándares de belleza, pues los musulmanes ven a todos como algo bello porque Al-lah los creó así: “gorditos, delgados, altos, bajos de diferentes colores, y todos somos creación de Al-lah. Somos bellos y sí, hay que cuidar esta creación pero con buena alimentación y principalmente, la alimentación espiritual».

Comentarios discriminatorios

Para Sandy, el mayor enemigo es la ignorancia:

Desafortunadamente la ignorancia hace que la gente piense que soy extranjera o hija de extranjeros por lo que creen que no hablo español y hacen comentarios de todo tipo, como “mírala pobre no siente calor con esa ropa y toda tapada, pero así las obligan en su país”, cuando yo soy mexicana, estoy en mi país y nadie me obliga. En el transporte público como piensan que no entiendo español hacen bromas tontas: ‘Mira una esposa de Bin Laden, a ésta le falta la alfombra, aguas a lo mejor trae bomba.

“Me obligaron a quitarme el hijab”

Sandy intenta diariamente mantenerse positiva ante las bromas relacionadas a su aspecto, sin embargo, hay otras formas de discriminación que le han afectado, principalmente las relacionadas con su documentación oficial:

No me permitieron usar en el pasaporte mi foto con hijab. Me obligaron a quitármelo frente a todos, pues necesito tener orejas y frente descubierta. Algo similar sucedió con mi INE. Aunque contaba con uno en el que sí usaba hiyab, lo rechazaron como documento oficial, pues tenía la cabeza cubierta.

En México, el artículo 24 de la Constitución establece la libertad de las personas de profesar la religión que deseen y “practicar las ceremonias, devociones o actos del culto respectivo, siempre que no constituyan un delito o falta penados por la ley”, sin embargo, el uso del hijab, que constituye para Sandy una práctica relacionada a su religión, le fue negado en un documento oficial.

Aunque en países como España donde el uso del hiyab en documentos oficiales ya ha sido permitido, en México no hay una postura del todo clara al respecto.

Mi mejor decisión

A pesar de los retos que su fe implican, Sandy dice estar feliz y cómoda con ellos, pues ha vivido el islam de verdad y regresar a él fue su mejor decisión.

Es una religión donde se le enseña a los hombres que cuando nace una mujer en su casa es una bendición. Que cuando se casa, su esposa es la mitad de su fe y que cuando una mujer es madre, debajo de sus pies está el paraíso.

La historia de Sandy exhibe las conductas discriminatorias, no sólo de las personas, sino de las instituciones como el INE, que no consideran las prácticas de las minorías religiosas a la hora de establecer los lineamientos en los trámites más importantes de los ciudadanos.