Mezquita de Accra muestra el incremento de la influencia de Turquía en África

Desde su apertura al público en julio, la Mezquita Nacional de Ghana en la capital, Accra, ha sido el orgullo de los musulmanes del país.

Con sus cuatro altos minaretes, el imponente edificio religioso, financiado por Turquía y presentado como una réplica de la magnífica Mezquita Azul de Estambul, fue inaugurado el viernes 16 de julio en presencia de una audiencia de figuras políticas y religiosas, entre ellas el presidente de Ghana, Nana Akuffo-Addo, su vicepresidente, Mahmudu Bawumia, el presidente de la Dirección de Asuntos Religiosos de Turquía, Ali Erbas, y el ex presidente de Níger, Mahamadou Issoufou.

Turquía expande su influencia en África

El lugar de culto musulmán, que tiene capacidad para unos 15.000 fieles, es ahora la segunda mezquita más grande de África Occidental después de la Mezquita Massalikul Jinaan, inaugurada en Dakar, Senegal, en 2019. Cuesta nada menos que 10 millones de dólares. Una construcción que fue posible gracias al compromiso de la fundación turca Aziz Mahmut Hidayi, apoyada activamente por el gobierno turco y Diyanet.

Ankara refuerza así su presencia e influencia en la región, lo que no deja de preocupar a sus rivales, tanto occidentales como árabes del Golfo, según una nota reciente del think tank International Crisis Group sobre la presencia turca en el Sahel.

Turquía ha estado trabajando duro en los últimos años para desempeñar un papel político y económico de liderazgo en la escena africana, a través de una política avanzada de cooperación cultural y religiosa. Hay que tener en cuenta que el trabajo en la Mezquita Nacional de Ghana comenzó en 2012, el año de la apertura de la Embajada de Ghana en Ankara, y dos años después de la reapertura de la representación diplomática turca en Accra en 2010. El presidente Recep Tayyip Erdogan, durante una visita a Accra en 2016 como parte de su gira africana, presentó a Ghana como uno de sus “principales socios”.

Una mega mezquita

Más allá de ser un lugar de oración, el complejo también incluye la residencia y la oficina del imam jefe, una escuela, un centro de salud, una biblioteca, un auditorio y un tanatorio. Las autoridades también esperan convertirlo en un polo de atracción para la peregrinación y el turismo.

La inauguración de una mezquita tan imponente en Ghana fue presentada por el jefe de Estado como prueba de una coexistencia armoniosa de las religiones en su país. Casi las tres cuartas partes de los ghaneses (71%) son cristianos. Los musulmanes representan el 18% de la población.

“Una mezquita tiene como misión unir a la gente y no para dividirla”, insistió Nana Akuffo-Addo durante la ceremonia de apertura, instando al imam jefe del nuevo lugar de culto, así como a los líderes musulmanes del país, a aprovechar la oportunidad para fortalecer la unidad de los musulmanes, así como la unidad del pueblo de Ghana.