Islam entre los Aymaras

El reciente desarrollo del Islam en Bolivia se ha producido a través de la inmigración de ciudadanos de países musulmanes como Bangladesh, Pakistán, Palestina, Siria y Líbano. Paralelamente, muchos bolivianos se convirtieron al Islam y han entrado en contacto con musulmanes de otras partes de América Latina y del mundo. Hay aproximadamente 2.000 musulmanes en el país, sunníes y shiíes, que viven principalmente en ciudades como La Paz y Santa Cruz. Sin embargo, algunos residen en áreas más pequeñas, por ejemplo, Sucre y Cochabamba.

Debido a su pequeño tamaño y relativa juventud, la comunidad carece de muchos materiales que le permitan difundir la palabra sobre el Islam de manera efectiva. Se han realizado algunos esfuerzos, por ejemplo, la creación de páginas web y la publicación de algunos libros. Cabe señalar que hasta ahora, gran parte del material que se ha publicado, ya sea en Internet o ‘físicamente’, ha sido en español.

A pesar de esto, hay más de 20 idiomas oficiales en Bolivia debido a la gran población indígena del país. Además del español, el idioma más importante es el aymara, que pertenece al grupo étnico más grande del país, que recibe el mismo nombre. El grupo cuenta con el 25% de la población total, más de 2 millones de personas.

En términos de geografía, el ayamara se ha hablado tradicionalmente en la región Andina, que abarca desde el norte del lago Titicaca hasta las Salinas de Uyuni, incluidas las ciudades de Oruro, Potosí y Sucre, y desde los valles subtropicales de Yungas hasta el Valle de Cochabamba en el sureste. Sin embargo, con la migración interna, los aymaras se asentaron en todas las grandes ciudades del país, incluidas La Paz y Santa Cruz, que tradicionalmente era una ciudad habitada casi exclusivamente por personas de origen europeo.

Los aymaras están orgullosos de sus tradiciones, pero han luchado por mejorar sus condiciones sociales y económicas. Pero después de la Reforma Agraria de 1952, en la que se arrebataron grandes extensiones de tierra a los ricos para dividirlas entre los pobres, y la reciente elección del presidente Evo Morales, el primer presidente indígena del país, los aymara se convirtieron en un poderoso grupo social.

Recientemente, con el desarrollo de una mejor educación y conexiones con el mundo exterior, el multiculturalismo religioso ha llegado a una comunidad donde el catolicismo, traído por los colonizadores, ha coexistido durante siglos junto con las creencias tradicionales que se mantienen vivas hoy en día dentro de la población indígena. En los últimos años, una pequeña pero activa comunidad musulmana ha aparecido con la conversión de algunos aymaras al Islam.

La existencia de un grupo de conversos aymara ha resaltado la necesidad de producir materiales en su propio idioma. En 2011, la primera edición aymarana del libro «¿Qué es el Islam?», de Yahia Chambi, fue lanzada en La Paz. El libro fue presentado durante un festival literario que tuvo lugar en la ciudad. Otro libro publicado fue “Islam, Terrorismo y Medios de Comunicación” de Sdenka Saavedra. “La información sobre el Islam se distorsiona”, dice Saavedra, un especialista en Islam. “Cuando conocí a mi ahora esposo (Roberto Chambi), pude acercarme más a este estilo de vida y ahora tengo una familia feliz”, agrega. Hoy lleva un hiyab (pañuelo que cubre el cabello), pero no lo usa todos los días.

De hecho, Roberto Chambi ha sido presidente de la Fundación Cultural Islámica de Bolivia e introdujo el primer periódico islámico en Bolivia, La Apertura. Cubre temas religiosos, políticos, sociales y culturales. La fundación religiosa ha estado trabajando en el país durante 16 años y tiene 50 miembros bolivianos, la mayoría de los cuales son indígenas.

Los musulmanes bolivianos están comprometidos con el apoyo de su cultura indígena, algo que no es difícil de reconciliar con la defensa de una identidad abierta y multinacional. Los musulmanes bolivianos son conscientes de que son parte de la Ummah islámica, una comunidad de más de 1.500 millones de personas, que habla cientos de idiomas diferentes y con un número similar de diferentes grupos étnicos. Ellos enatizan la “unidad dentro de la diversidad”.

«Me siento como un musulmán boliviano, pero al mismo tiempo miembro de una gran comunidad universal», dice Carlos, un estudiante de la Universidad Aymara que se convirtió al Islam. “Cuando descubrí el Islam, vi que no era tan diferente de nuestras creencias ancestrales como pudiera parecer. En particular, vi paralelismos en el monoteísmo y en el papel de los humanos como administradores, no como propietarios, de la Creación”.

Carlos cree que el Islam será bienvenido por la población indígena. «Muchas religiones vienen impuestas desde el exterior, especialmente el cristianismo, como resultado del colonialismo, pero este no es el caso con el Islam. Muchos aymaras ven el Islam como algo diferente y es por eso que tienen un interés en él. Nuestra misión es enseñarles quiénes son los musulmanes y cuál es exactamente nuestra religión. Este es nuestro deseo